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FRACASA 9na. RONDA

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

“Aún es muy pronto para regocijarse. La luz verde es para pasar esta intersección, pero en la siguiente hay un semáforo en rojo”, advertimos cuando, recogiendo la información oficial, El Universo anunció que había luz verde para el contrato para explorar y explotar hidrocarburos en los bloques 4 y 5 en la Península de Santa Elena (columna de setiembre 19).

A fines de octubre, la Asociación Sundown Clipper, la adjudicataria, pidió la devolución de sus documentos y garantías entregados, ya que el Estado no se acercó a firmar el contrato negociado.

Las autoridades nacionales no firmaron el contrato, ya que el Comité Especial de Licitación, acogiendo el planteamiento del Comando Conjunto, objetó su firma por considerar que la Ley no permite que el gobierno garantice a la empresa que se firmará un contrato por explotación de gas, y en qué condiciones. La situación es que en la cuenca Progreso, la inversión que iba a realizar el consorcio era precisamente para buscar gas y no petróleo.

El país tiene un fuerte déficit eléctrico: tiene que comprar energía a Colombia y Perú, que aprovechan la vulnerabilidad del Ecuador para vendérnosla cara. La generación en base a diesel, que tiene el país, es asimismo muy onerosa. La solución son nuevas plantas hidroeléctricas y a gas.

La inversión para buscar gas en la Península es de riesgo, el mismo que lo correría un consorcio privado, esto es, si es que fracasa, no tendrá costo alguno para el Estado. De tener éxito, habrá una nueva fuente de generación de energía barata, por parte de una empresa que pagaría regalías al Estado e impuesto a la renta. La energía barata permitiría la reducción de tarifas. ¿Qué hay de objetable en esto? Pero nuestra ley, según la interpretación del Comando Conjunto y del CEL, lo prohíbe.

En cambio, en el Perú, no se pone tanta traba a la inversión de riesgo para encontrar gas. Los empresarios de Guayaquil han venido haciendo contactos con una compañía extranjera con un bloque exploratorio en el norte del Perú, para comprarle gas.

BPZ Energy, como se llama la compañía en el Perú, anuncia que está por perforar su pozo inicial de gas en el campo Corvina para desarrollar reservas. Su estrategia es por cuenta propia convertir el gas en energía eléctrica para el Perú y vender gas al Ecuador, a partir de fines de 2006.

Habiendo dos compañías extranjeras, una en el norte del Perú y otra en la provincia del Guayas, ambas interesadas en encontrar y desarrollar campos de gas, no cabe duda que la empresa en el Perú hará la inversión y el país tendrá que importar ese gas. Y que se impediría que se haga una inversión de esa índole en el Ecuador, ya que es ilegal, según las autoridades nacionales.

O bien el Comando Conjunto y el CEL levantan su objeción, o si es incontrovertible que nuestra ley es así de absurda, los co-legisladores, Ejecutivo y Congreso, deberían inmediatamente reformar nuestra obstruccionista ley para permitir esa inversión.

Pero todo hace pensar que no será así: hace rato que los poderes del Estado abandonaron la tarea de atender las necesidades nacionales, y se dedican a la pugna por el poder, y a la demagogia.

Así que importaremos gas del Perú, y no desarrollaremos nuestras propias reservas.

 




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