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ORO, PLATA Y COBRE

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

La canadiense Aurelian Resources encontró en la Cordillera del Cóndor uno de los depósitos auríferos más importantes del mundo, Fruta del Norte, con 13,7 millones de onzas de oro. La onza de oro está a $811; la producción tiene un valor de mercado de $11 mil millones.

FDN es sólo uno de varios prospectos que tiene Aurelian.

Contigua a Aurelian está Corriente Resources, cuyo prospecto Mirador tiene reservas de cobre por 11 mil millones de libras, un valor de mercado de $36.600 millones.

Otras mineras exploran esta riquísima región polimetálica del suroriente.

Los descubrimientos normalmente siguen la siguiente pauta: geólogos visitan regiones anteriormente mal exploradas, ven indicios, y recurren a la Bolsa de Toronto, en búsqueda de inversionistas. Cuando hay un descubrimiento importante, suben fuertemente las acciones, y la empresa es adquirida por uno de los grandes conglomerados mineros.

Según el Financial Times, la gigantesca Newmont estaría interesada en Aurelian.

El surgimiento de la minería en el sur del Ecuador obedece a dos factores: primero, los altos precios de los minerales; a un precio más bajo no hubiese sido atractiva la exploración en un sitio tan remoto.

El otro factor es la Ley de Minería vigente. Gustavo Noboa nombró Ministro de Energía y Minas a Pablo Terán, minero de alta experiencia, quien diseñó la ley actual que estimuló la prospección.

Hoy, hay un gobierno estatizante y ambientalista que mira con escepticismo la operación de las mineras. Si las mineras consiguen un entendimiento con este gobierno, estarían cubiertas ante el riesgo de que en el futuro se les cambien las condiciones. En contraste, las petroleras firmaron contratos con gobierno favorables a la inversión, y ahora están pagando las consecuencias.

Los asambleístas deberán decidir si se permite o no la gran minería: si la enorme riqueza que puede lograrse, justifica el impacto ambiental que puede sufrirse.

Hay tres objetivos contrarios pero no contradictorios que tienen que resolverse en la legislación y los contratos:

1. La mayor renta posible para el Estado. Hay que ir hasta el punto en el cual es atractivo para la empresa hacer la explotación, y no más allá, ya que el recurso quedaría bajo tierra.

2. La mejor práctica ambiental. Toda actividad económica tiene impacto ambiental. El asunto es amortiguarlo, y que no cause daños permanentes. Hay que asegurarse de la creación de un fideicomiso que sobreviva a la duración jurídica de la compañía, que permita atender potenciales daños ambientales no previstos y de larga duración, como filtraciones de metales que contaminen el agua.

3. Las mejores condiciones posibles para las comunidades en el área minera. La extracción requiere de mucha mano de obra. Cualquier lugareño en buen estado físico está capacitado para el trabajo.

Se abre la oportunidad para que el gobierno cree una región minera austral, dotada de un ferrocarril que una Puerto Morona, por el que se llega al Amazonas, con Puerto Bolívar, y que sirva la zona minera y Loja.

El Presidente y sus asambleístas tienen la palabra sobre si el Ecuador entrará con pie firme a la era de la gran minería.


 

 

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