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METODOLOGÍA INICIAL
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
A fines de la semana pasada, al cierre de este artículo, parecía que el Gobierno iba a conseguir la aprobación de la ley bancaria.
Los legisladores que le deben su dignidad al Gobierno, se habían rebelado y rechazado el proyecto presidencial, así como aquel del control del contrabando de combustibles, argumentando que el Gobierno no había cumplido lo prometido a cambio de su apoyo. Estos pedidos insatisfechos habrían sido atendidos y se allanarían al veto parcial.
Por lo que el Congreso ni negó el proyecto bancario, ni se allanó al veto, por consideraciones intrínsecas de la ley, sino por favores del Estado.
Como dicen en Francia, mientras más cambian las cosas, más siguen igual.
El meollo del veto parcial del Presidente es introducir el concepto de “metodología inicial”. Con estas palabras, se le entrega al Banco Central la posibilidad de cambiar la metodología para controlar las tasas de interés y las tarifas por los servicios.
En esto, el veto se aparta radicalmente de lo propuesto anteriormente, que era quitarle atribuciones al Banco Central. Se legisla para el momento político. Del Directorio del Central, que tiene cinco miembros, acaba de renunciar el único afín al gobierno, para ser el Gerente de la institución, con lo cual le da el voto que faltaba al Presidente en la Junta Bancaria; los períodos de otros dos integrantes del Directorio están por expirar en agosto; por lo que en un plazo muy corto, el Presidente, apoyado en el Congreso reconstituido, va a poder nombrar tres de los cinco directores del Central. Con eso, ya no es necesario acabar con el Central.
Si el Congreso se allana al veto, se instaurará un sistema rígido de control de tasas de interés y tarifas por servicios, acorde con el criterio del Presidente de la República, que cree más en los controles estatales que en el mercado. Es además una propuesta que goza de simpatía generalizada: van a bajar los costos financieros para los usuarios.
Los bajarán, en el sistema financiero formal. Pero la banca no va a arriesgar la plata que no es propia sino de los depositantes. Aquellas operaciones que les resulten muy caras de manejar, o muy riesgosas, y por las que no podrá cobrar un valor que cubra ese costo o ese riesgo, la banca sencillamente no las financiará. A los usuarios que hoy pagan intereses más altos, probablemente se les negará el crédito, y tendrán que recurrir a chulqueros.
Es legítimo que las autoridades se preocupen de bajar el costo del dinero, porque con crédito barato se dinamiza la economía. Pero la camisa de fuerza que es este proyecto, me temo será contraproducente.
Adicionalmente, la idea que se constituya un fondo común de liquidez en el exterior, para que de él se atiendan las necesidades de bancos que incurran en iliquidez, genera resquemores en la banca, ya que a la Junta Bancaria, que en este gobierno es organismo del gobierno central, se le otorgan atribuciones para decidir sobre estos fondos de los depositantes del que son responsables los bancos.
El Congreso debería negar el veto parcial.