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Ecuador y Chile

 

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

 

Gutiérrez y Lagos inauguraron el acercamiento político y económico que los actuales mandatarios continúan.

Los chilenos son los únicos primeros mandatarios en venir al Ecuador repetidamente con una agenda económica. Geográficamente Chile está muy aislado. El Ecuador es aquel de sus vecinos con el que no hay ninguna discrepancia pendiente. Para Bachelet, es una visita sin preocupaciones.

Lo central es lo petrolero: Chile carece de hidrocarburos, le conviene asegurar suministros petroleros ecuatorianos.

Se anunció que Bachelet venía a firmar un TLC; igual se dijo de la visita de Alfredo Palacio a México, a raíz del fracaso de las negociaciones con los EE.UU.

Con motivo del TLC con Washington tuvimos un duro debate interno, sobre cómo deberíamos organizarnos. De la discusión salió un acuerdo: se debe conformar un equipo negociador permanente, que responda al Comexi, con un funcionario versado en comercio exterior como jefe, equipo que incorpora personas provenientes de la producción.

Con Chile, esto se ha echado por la borda, destruyendo la poca institucionalidad que se había logrado. Se firma un acuerdo en que ni el Comexi, ni los productores que buscan vender a Chile o que temen verse afectados, saben qué es lo que se ha pactado. Eso es censurable. Se retorna a las prácticas del acuerdo con Mercosur. Hubiese sido preocupante que Ecuador y Chile firmasen un TLC bajo esas condiciones.

El acuerdo vigente es muy abierto en cuanto a bienes. Con lo nuevo, Chile busca seguridad jurídica para la inversión petrolera, lo que es comprensible. No se sabe lo pactado en cuanto a servicios.

La chilena es la economía más moderna y dinámica de la América Latina. Santiago mantiene una estrategia permanente de ganar competitividad.

Ecuador en cambio se ha sumido en un populismo miope: lo único que importa, es la renta petrolera. En 2004 le vendimos a Chile $50 millones de petróleo, y en 2005, $223 millones, a pesar de lo cual incurrimos en déficit comercial.

Fuera del petróleo, nuestras ventas cayeron 35%, de $126 millones a $82 millones. De Chile, importamos un monto estable de alrededor de $375 m en ambos años. En 2005 le compramos a Chile $3 por cada $1 no petrolero que le vendimos, en el 2005 la relación supera a 4 a 1.

Quienes leen titulares pueden pensar que Chile retorna a la CAN, sustituyendo a Venezuela. No es así. La estrella solitaria no aceptaría nunca el muro proteccionista del AEC. Como explicó Lagos en Guayaquil, cuando se firmó un acuerdo parecido con el Mercosur, Chile le dijo a Argentina y Brasil, “entro cuando ustedes igualen su arancel al nuestro”.

Bachelet, García y Uribe, los tres con mandatos flamantes y proponentes de TLCs con los EE.UU., podrían acordar un nuevo arancel externo común compatible con los respectivos TLCs con Washington. Sería un revés para el ALBA de Hugo Chávez.

Ecuador, que carece de liderazgo en este sentido, podría sumarse, socio pasivo que utilizará sus ingresos petroleros para importar bienes de esos tres países, y de los EE.UU. indirectamente a través de sus vecinos. O irse con Caracas y La Paz.

 

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