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ESCASEA AZÚCAR

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Antes de la zafra –cuando los ingenios cortan caña, la muelen y extraen azúcar- se presentó una marcada escasez de azúcar, lo cual pudo interpretarse en el sentido que la producción del año pasado fue insuficiente.

Hace unas semanas se inició la zafra, los ingenios venden el azúcar a sus distribuidores habituales, y sin embargo persiste la escasez.

Las autoridades requieren que los ingenios vendan al por menor en barrios populares, lo que ayuda a su habitantes, pero dejan de entregar azúcar a los distribuidores habituales, perjudicando a quienes se abastecen a través de las redes establecidas de comercialización.

Hasta hace unos 60 años la siembra de caña y la producción de azúcar y productos alcohólicos fue uno de los negocios más interesantes de la Costa ecuatoriana.

El último gran ingenio en montarse fue Aztra, hace varias décadas; sus promotores quebraron, pasó al Estado, se privatizó, y hoy es nuevamente estatal.

La industria azucarera sufre del proteccionismo de los países desarrollados. Primero fue los EE.UU., protegiendo y subsidiando su industria. Pero al menos los EE.UU. permite una cierta importación mediante cuotas asignadas a cada país, a un precio atractivo. Luego la Unión Europea subsidió la producción de azúcar de remolacha, e hizo dumping de sus excedentes.

Eso acabó con el comercio internacional del azúcar excepto Cuba a la Unión Soviética a precios de sustentación, hasta el colapso del comunismo.

Brasil, el más eficiente productor de azúcar del mundo, convirtió la amenaza en oportunidad: destinó la caña a la producción de etanol como combustible, en lo que es líder mundial.

En el Ecuador, como en otros países, la producción de azúcar pasó a ser altamente regulada. Los ingenios producen para el mercado interno y venden un precio político; además producen para cubrir la pequeña cuota estadounidense.

El Estado restringe las importaciones, ya que todos los países tienen excedentes que buscan exportar por debajo de costo. En el apogeo del Pacto Andino, Colombia presionó fuertemente para que el Ecuador permita la importación de azúcar colombiana. Pero el Ecuador señaló que el precio de venta de azúcar en el mercado colombiano no era menor al precio del mercado ecuatoriano, por lo tanto no iba a permitir dumping.

Gobierno e ingenios se acoplaron a ese sistema. Es por eso que hoy que el precio del azúcar está más alto en Colombia y el contrabando es incontenible, la industria no reclama por la política de precios: si la ayudó por tantos años, no cabe impugnarla hoy.

La industria nacional se ha resignado ampliar su producción sólo en la medida en que crezca el consumo nacional y ha modernizar sus plantas y operaciones.

En los últimos años, con la estigmatización del trabajo temporal, unida a la fuerte migración cañareja a España y los EE.UU., la industria ha debido invertir en maquinaria para la zafra, reemplazando mano de obra.

Hoy se montan dos nuevos ingenios privados. ¿A qué apuestan? Acaso a un alza del precio, dado que la caña se utiliza ahora para hacer etanol?

A la población de la cuenca del Guayas, le vendría bien un repunte del negocio azucarero.

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