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Se Agota Modelo

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

 

Cuando la entonces Ministra Viteri presentó la proforma presupuestaria a la Asamblea, incluyó los supuestos económicos. Para 2010 se planteó un delirante 6.8% de crecimiento.

Como manda la Constitución, la Ministra acompañó la proforma 2010 con el programa presupuestario cuatrianual, y con ello, los supuestos de crecimiento.

La sorpresa es que según el supuesto oficial, cada año a partir de 2011 la economía se desacelera. En 2013, al término del actual período presidencial, luego de más de seis de gobierno del economista Correa, la economía crecería sólo 2,05%.

El modelo económico que utiliza el gobierno arroja como resultado que la política económica que se sigue lleva al estancamiento.

El Fondo Monetario recientemente publicó su visión de las perspectivas mundiales hasta el 2015. Para Ecuador, coincide exactamente con el gobierno para 2013: 2,0%. Gobierno y FMI discrepan en que para el FMI, este año la economía crecería 2.5% (y no 6,8%), y luego se desaceleraría paulatinamente hasta 2.0%.

Para 2014 y 2015, el FMI también prevé 2.0%. El Ecuador, según el Fondo, se encamina a un estancamiento económico indefinido.

Pero el país no va a aceptar que la economía se estanque. La ciudadanía y las empresas le van a exigir al gobierno que dinamice la economía.

¿Cómo lograrlo? Las exportaciones petroleras estarían de caída, por la menor producción debido a insuficiente inversión, y el mayor consumo. Las exportaciones privadas, estancadas porque los competidores tienen acceso a los principales mercados con aranceles menores, por los acuerdos comerciales.

El crédito externo, limitado, ya que sólo prestan CAF y BID, pero por poco más de lo que tenemos que amortizar. Los empresarios privados, ante la incertidumbre, no se endeudan en el exterior para nuevos proyectos de inversión.

En ese contexto, la manera de dinamizar la economía, es con emisión. Pero como no se puede emitir moneda, se emite deuda. Los contratistas reciben bonos. Los que venden suministros al Estado, y quizá incluso en parte los servidores públicos, letras de cambio negociables.

Los grandes almacenes recibirían estos pagarés como pago, se dinamiza la economía, crecen las importaciones, más dólares salen del país, y por lo tanto hay que emitir más deuda. Hasta que el proceso hace crisis, como en Argentina a fines del 2001.

¿Estamos condenados? Por supuesto que no. La condenada es la política económica de los primeros 3½ años de gobierno.

La estrategia de sacar al país adelante exclusivamente en base al gasto público y fomento de la microempresa, y que la agenda social puede impulsarse sin ningún miramiento para sus consecuencias económicas, es insostenible.

Hay indicios que el gobierno se percata de ello. Hay tímidos intentos de atraer la inversión privada. Se tiene listo un código de la producción, que creará condiciones favorables a la inversión privada.

Pero el problema es el contexto global: el gobierno alienta el conflicto de clases. Todos los años suben los impuestos. Nuestros vecinos Colombia y Perú llegan a acuerdos comerciales con los Estados Unidos y La Unión Europea, nosotros nos marginamos.

Para evitar el estancamiento o un colapso, se requiere un cambio integral en el clima de negocios.

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