En el Análisis

Para acceder a Análisis Semanal, ingrese su usuario y clave.

Si no tiene una clave suscríbase ahora.

Usuario

Clave


¿Olvidó su clave? Haga click aquí.




Solicitud de Clave

 

CONTROL SOCIAL

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Se aprobó la ley y conformó al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, aporte del Socialismo del Siglo XXI a la organización del Estado.

Se argumenta que la ciudadanía debe participar directamente, no sólo mediante representantes, en el Estado. ¿Dónde calza el Consejo en el esquema político?

Bajo el sistema presidencialista –algo similar en el parlamentario- La ciudadanía elige periódicamente a quienes gobiernan, y a sus representantes a un cuerpo legislativo que fiscaliza al ejecutivo.

Para influir en las decisiones gubernamentales y legislativas, la ciudadanía se agrupa de acuerdo a intereses específicos: sindicatos, gremios profesionales, cámaras productivas, asociaciones ecologistas.

Para captar el poder los políticos deben asociarse, formando partidos o movimientos. Los partidos de éxito logran aglutinar de estos intereses con su propuesta al pueblo llano.

Considerar que el Consejo es el pueblo en persona equivale a restar importancia a las asociaciones de la sociedad civil.

Al asignársele al Consejo el control sobre el gobierno, se le resta a la Asamblea su función fiscalizadora.

Por más respetables que sean algunos de los consejeros, digno de encomio su dedicación a la labor social, no dejan de ser personas escogidas por un cuerpo colegiado alineado con el ejecutivo, mientras que los legisladores deben su mandato al voto popular, y los voceros de las asociaciones civiles son electos por sus miembros.

El Consejo es “una ruleta que suplanta la voluntad soberana”, según el académico y dirigente socialista Enrique Ayala Mora.

¿Es creíble que estos ciudadanos escogidos por el Consejo Electoral, tengan el poder o el deseo de controlar los excesos del ejecutivo? Hay mayoría de consejeros que participaron en el gobierno o simpatizan con el mismo. Dos cupos se asignaron al MPD, el partido de oposición al cual el gobierno más respeta.

Ni bien se aprobó la ley del Consejo, el gobierno difundió un noticiero en que destacaba la visita de una consejera a la Isla Trinitaria mientras se anunciaba que el Consejo, con dinero del ejecutivo, iba a hacer regeneración urbana.

Bien por la Trinitaria, aunque lo que cabía es que el gobierno le asigne los fondos al municipio para la obra. ¿Qué está detrás de esta promoción política del Consejo?

El Consejo podría ser herramienta del ejecutivo para hostilizar e incluso destituir a alcaldes de oposición.

En la ley del Consejo el Presidente propuso concederle el poder de controlar la prensa. La Asamblea no lo aprobó, ni se allanó a su reintroducción mediante veto parcial. Aparentemente el Presidente lo daría por aprobado, procedimiento que de darse violaría la Constitución, según prestigiosos juristas (ver Eduardo Carmigniani, columna de Expreso, abril 2).

El Consejo se perfila como otra herramienta para controlar la prensa, que se suma al manejo político de las cortes. Toda pretensión que el juicio a Emilio Palacio es una aplicación de la ley se viene al traste, al ser la consigna, repetida continuamente por el Presidente, que sus funcionarios deben enjuiciar a los periodistas.

El Consejo hace honor a su apellido materno. Más que de participación ciudadana, será de control social. Instrumento del poder para controlar a la ciudadanía organizada.

Diseño web Citric Studio