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Se Cae COCA-CODO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Corre el cuarto año del gobierno Correa, que ha gozado de un altísimo precio del petróleo, pero no ha contratado la construcción de ninguna central hidroeléctrica grande. Las dos últimas han sido San Francisco, contratada por Gustavo Noboa, y Mazar, por Lucio Gutiérrez.
La obra cumbre del régimen se supone será Coca-Codo Sinclair, mayor que la central Paute. En octubre se contrató en paquete los estudios, construcción y financiamiento con un consorcio chino liderado por Sinohydro. Pero la Ministra Viteri acaba de anunciar que fracasó la negociación de financiamiento, por lo que el proceso vuelve a fojas cero.
Este es el segundo fracaso de Coca-Codo. Anteriormente se contrató con una empresa estatal argentina sin trayectoria, a la que incluso hubo que indemnizar para que no interfiera en la contratación con Sinohydro.
El motivo que caiga la negociación con Sinohydro es que el Ecuador no acepta las condiciones del Eximbank chino. Quizá creyeron que Beijing nos iba a dar la plata sin tomarse seguridades. Pero:
- Se trata de una central a la sombra del volcán Reventador, y no existen estudios actualizados sobre el riesgo geológico y cómo amortiguarlo;
- La hidrología de la Amazonía ecuatoriana ha cambiado, el calentamiento global reduce la capa de hielo de las montañas donde nacen los ríos, y no hay estudios recientes sobre si habrá suficiente agua para el ambicioso proyecto;
- Nuestro sistema eléctrico es subsidiado, no hay garantía que las distribuidoras de energía paguen a las generadoras; dependen que el Estado tenga fondos para pagar el subsidio. De lo contrario, las generadoras se llenan de cuentas por cobrar;
- Es política oficial que el pago de la deuda social tiene prioridad sobre el servicio de la deuda externa. En momentos de estrechez el gobierno no reducirá el gasto social sino que recurrirá a la moratoria.
Un banquero chino que le otorgue un préstamo al Ecuador sin las debidas precauciones, tendrá que rendir cuentas a sus superiores el día que el Eximbank no cobre.
Tiene sus costos interpretar, como hace el gobierno, que el ejercicio de la soberanía implica desestimar los derechos de los que contratan con el Estado. Eso puede rendir sus frutos con las inversiones ya realizadas, como con Odebrecht, Occidental, Perenco y lo tenedores de bonos 2012 y 2030. Pero ahuyenta nuevas inversiones y créditos.
El problema es qué hacer ahora. En 38 meses no sólo que no se ha podido contratar Coca-Codo Sinclair sino que ni siquiera se han llevado a cabo estudios.
Con el deterioro de la situación fiscal, va a ser cada día más difícil conseguir créditos para obras monumentales.
Para la construcción del OCP, Gustavo Noboa optó por el financiamiento de proyectos: se concesiona la obra a un grupo privado que invierte, la administra, y una vez concluida la concesión revierte al Estado. Quizá éste sea el camino que queda para Coca-Codo Sinclair y la Refinería del Pacífico.
Es hora de buscar el mejor medio para atraer el crédito o la inversión para los grandes proyectos. Hay que reconocer que el país no puede imponer sus condiciones al mundo.