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Defensa Apasionada

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Una defensa apasionada de la dolarización hizo el Presidente Correa el mes pasado ante los 16 empresarios belgas que lo escucharon en Bruselas; dijo, según recuento oficial: “Somos el Gobierno que más hemos hecho para fortalecerla (…) Salir de este sistema causaría un cataclismo social y económico”.

Si bien se lamentó de las restricciones que impone la dolarización: entre ellas, no poder devaluar, o endeudarse con el Central, esta vez resaltó ciertas ventajas del sistema cambiario: “Estamos aprovechando las oportunidades que tiene la dolarización”, en particular poder gastarse las reservas, ya que no se las requiere para respaldar una moneda nacional que no existe.

El no poder devaluar es una limitante de la dolarización; pero saber que no hay devaluación posible disuade la especulación cambiaria, que tanto daño nos hizo durante décadas.

Los que tienen más de diez años en el mercado laboral se recuerdan la angustia que se vivía cada vez que subía el dólar con la consiguiente subida de precios y la imposibilidad de hacer que el sueldo alcance.

Correa vivió un susto con el dólar. A mediados de 2008 el dólar se comenzó a apreciar; con el estallido de la crisis financiera los capitales de todo el mundo corrieron a refugiarse en bonos del Tesoro de los EE.UU.

Entre julio 2008 y febrero 2009 el dólar se apreció 23% frente al euro. También se depreciaron las monedas de la región, como los pesos colombiano, chileno y mexicano. Repentinamente el Ecuador pasó a ser un país caro para producir.

Afortunadamente esta situación duró poco, y el dólar reanudó su caída. En los tres años de Correa, el dólar ha caído 8% frente al euro.

Un dólar débil nos conviene puesto que permite ganar competitividad a los productos de exportación como banano, flores y camarón, y en el mercado interno a nuestras manufacturas, sobre todo frente a las latinoamericanas; no tanto las chinas, ya que Beijing impide que su moneda se aprecie frente al dólar (ver artículo de noviembre 22).

Por otra parte, la depreciación del dólar nos perjudica como consumidores, ya que todo lo que importamos es más caro.

¿Qué va a pasar con el dólar en 2010? Nadie puede decirlo con certeza. Fluctuará, las últimas semanas se ha fortalecido, pero se cree que la tendencia será a caer, puesto que EE.UU. tiene que reducir su déficit comercial para que no siga creciendo su deuda.

A diferencia de una década atrás, con la crisis asiática, en que muchos países latinoamericanos cayeron en crisis –nadie peor que nosotros- con la actual, los latinoamericanos evitaron entrar en moratoria de su deuda. Nuevamente fuimos la excepción más por convicción que por necesidad.

En consecuencia, se ha acentuado la confianza de los mercados de capital en los países vecinos, los capitales fluyen, sus economías crecerán, y sus monedas se fortalecerán.

Mientras los otros países se desarrollarán vía el ingreso de capital privado, el Ecuador deberá depender de inversión estatal, para lo cual deberá aumentar el endeudamiento externo. Y esperar que el petróleo suba, el dólar siga débil y que la dolarización siga jugando en nuestro favor.

 

 

 

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