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REFLEXIONES DURANTE APAGÓN
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Pienso este artículo la mañana del viernes a las 9h15, a la espera de la luz que debió volver hace 15 minutos, mientras otros en la oficina tratan de conseguir la reconexión del servicio de internet, desconectado desde el corte eléctrico de ayer.
Esto terminará a mediados de diciembre, promete el Presidente; las acciones dispuestas limitarán la falta de servicio a cuarenta días.
Esas medidas son asegurar que Petrocomercial entregue combustible oportunamente a las térmicas, para que funcionen ininterrumpidamente; reparar y dar mantenimiento a las térmicas no operativas; firmar con las barcazas; reactivar el acuerdo de interconexión del sur de la provincia de El Oro con Perú, firmado por un gobierno anterior; comprar generadores de rápida instalación.
Son las mismas acciones adoptadas por los ineptos gobiernos de la partidocracia, excepto que ellos lo hacían antes del estiaje, evitando los apagones, y no después, como el eficiente gobierno de la revolución ciudadana.
Además, bajar el nivel de tensión con Bogotá, para que Colombia nos venda más de su electricidad excedentaria, de la que dependemos.
Mediados de diciembre, si no hay imponderables, pero me asaltan dudas. Si no hubo mantenimiento de las centrales térmicas, es posible que las que si respondieron desde noviembre 4 no estén en condiciones óptimas, y alguna salga de línea durante el largo estiaje. No hay que descartar nuevos apagones, o que el plazo de diciembre 15 se incumpla.
Escucho repetidamente que cuando entre en operación la única central hidroeléctrica en construcción, Mazar en el Paute, iniciada por Gutiérrez, el problema eléctrico quedará atrás.
Se acusa a Hurtado de no construir Mazar. En aquel entonces, Quito temía que un terremoto interrumpiese la interconexión con Paute, central distante, y presionó por adelantar Agoyán, proyecto inferior pero más cercano, posponiendo El Molino II y Mazar. Poco después vino la crisis de 1982-83, y la inversión estatal se interrumpió.
Mazar es un excelente proyecto; es adecuado que el gobierno quiera trasmitir confianza. Pero no es una solución definitiva.
Mazar tiene tres impactos:
- Su generación, equivalente al incremento de la demanda en un año, garantiza que la falta de generación no se incrementará en 2010;
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- Acumula agua para que la central El Molino, aguas abajo, opere más eficientemente durante el estiaje;
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- Retiene sedimentos, permitiendo que con el drenaje la presa Amaluza recupere su capacidad.
Pero se requieren más hidroeléctricas, y este gobierno no tiene ninguna en marcha.
Si la próxima hidroeléctrica importante es Coca-Codo Sinclair, hay que hacer fuertes inversiones en termoeléctricas ya, para reemplazar con generación nacional la electricidad colombiana, y también reemplazar las vetustas plantas que hoy nos dan un precario servicio.
Lo que nos lleva a una última reflexión. ¿Cómo es que durante 2008, que se realizó una fuertísima inversión pública, no se compraron termoeléctricas? Debió ser la inversión de mayor prioridad.
Lo cual arroja una sombra de duda sobre si el gobierno hizo un correcto cálculo de costo beneficio para determinar en qué invertir.
10h40: llegó la luz, con 100 minutos de atraso en relación a lo anunciado. El problema con la Internet sigue sin solución.