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EL COSTO DE LA DISCAPACIDAD
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Quienes sufren de discapacidad son los más pobres entre los pobres. El costo de la vida para las familias con un miembro con discapacidad es mayor que para una familia normal.
Un estudio realizado en Australia concluye que para todo tipo de hogar, el riesgo de la pobreza se incrementa en un factor de entre 4 y 16 veces al existir una discapacidad. No sólo cuando hay niños con discapacidades, sino también ancianos, ya que un ingreso que para un anciano puede ser adecuado para vivir sin trabajar, no alcanza, por los costos adicionales, para uno con discapacidad.
Chile reporta que en la población con carencias socioeconómicas más bajas, la discapacidad es el doble de frecuente que en la población con carencias socioeconómicas no bajas. Mejorando las condiciones socioeconómicas de las personas con discapacidad de bajas condiciones socioeconómicas, se reduciría el impacto de la discapacidad en un 48%. Si se mejoran las condiciones de la población en general se reduciría el impacto en 18%.
En Ecuador se estima en 12% la proporción de personas con discapacidad, superior al promedio mundial. No hay razones genéticas para que el Ecuador y otros países de Latinoamérica tengan un mayor índice de discapacidad que otros países de similar desarrollo. El índice es más alto por la deficiencia en los programas sociales, sobre todo salud y nutrición, y la mayor exclusión.
El apoyo a quien sufre de discapacidad es económicamente beneficioso para el Estado.
Un estudio del Banco Mundial pone el costo de la discapacidad en el Ecuador en 5,48% del PIB, como estimado bajo. Esto viene a dar $2.740 millones al año que pierde la economía nacional por la falta de integración de las personas con discapacidad.
Hace sentido económico, no sólo social, que el Estado invierta tanto en infraestructura física para atender a quienes sufren discapacidades, como en programas sociales para prevenir la exclusión de las personas con limitaciones.
Hay un porcentaje importante de personas con un nivel de discapacidad total. Para ellos, los programas específicos de asistencia social son insustituibles. Pero para los demás es necesaria la inversión en educación y rehabilitación, así como las de concientización de la población para facilitar la inserción de quienes sufren de discapacidad.
Pero no es sólo tarea del Estado. La sociedad tiene la responsabilidad colectiva especial de eliminar las exclusiones que tornan a una limitación en una discapacidad. No se trata exclusivamente de una responsabilidad social que conlleva un costo económico. La integración socioeconómica de las personas con discapacidades es la mejor solución en términos de costos/beneficios sociales. El niño que adolece de una discapacidad con frecuencia es marginado de la escuela, no recibe atención médica, las niñas abusadas.
Las historias personales de quienes han sufrido este discrimen las recoge Fasinarm en libro titulado “Historias de Vida”, que se lanzará el miércoles 18 en la Universidad Casa Grande, en el contexto de un coloquio para que las personas involucradas en la lucha contra la exclusión de quienes sufran de discapacidad, discutan estrategias,
Un hito importante en la lid de superar el discrimen contra los más desprotegidos.