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POLÍTICA BIPOLAR

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

 

En materia de política económica, el gobierno tiene su personalidad desdoblada.

En la organización del ejecutivo, el Presidente ha ampliado y perfeccionado un esquema iniciado por Mahuad, de conformar ministerios coordinadores.

El sistema tiene sus ventajas aunque trae también problemas. Entre éstos, la existencia de un sinnúmero de funcionarios de rango ministerial con atribuciones que aparentemente se traslapan.

Entre las ventajas, que prácticamente toda área tiene un funcionario con capacidad de tomar decisiones de cierta jerarquía (acuerdo ministerial), y de velar por sectores que antes eran cenicientas de ministerios grandes.

Recordemos lo relegada que era la electrificación en el Ministerio de Energía, donde toda la energía se dedicaba al petróleo, y las telecomunicaciones en el ministerio de Obras Públicas.

El ministro coordinador puede en efecto coordinar la labor de los ministerios entrelazados, para que haya coherencia en las políticas.

¿Pero qué pasa cuando los coordinadores tienen visiones contrapuestas? Eso pasa hoy en materia económica, y crea confusión entre los agentes privados que tienen que acoplar su accionar con los direccionamientos oficiales.

Hay dos grandes ministerios coordinadores para la economía: Producción a cargo de Nathalie Celi y Política Económica, de Diego Borja.

La Ministra Celi hace grandes esfuerzos por motivar y encauzar la inversión privada por las vías que el gobierno prioriza. Su predecesora trazó los sectores prioritarios para la promoción oficial, sectores que coinciden con los que los inversionistas privados consideran atractivos. La Ministra Celi presentó un estudio de Harvard, acogido por el BID, que determina las industrias exportadoras más prometedoras.

Los ministerios claves coordinados por la ministra Celi, Industrias y Agricultura y Pesca, tienen titulares, Xavier Abad y Ramón Espinel respectivamente, con amplio conocimiento de sus sectores así como de los empresarios de quienes se espera inviertan, y son respetados por éstos.

Pero en la política económica que gesta el Ministro Coordinador Diego Borja, no hay cabida para las empresas de capital privado.

En reciente entrevista para Vanguardia, indicó que cuando el gobierno se refiere al sector privado “estamos pensando en las cooperativas de producción, de consumo, de vivienda”; las empresas de mayor envergadura, agrupadas en las cámaras, “no es el sector privado para nosotros”.

La posibilidad de escuchar las propuestas de las empresas de capital privado “es absolutamente ninguna”; para ese sector no hay propuestas.

A El Universo declaró que los empresarios mienten sobre el desempleo (lunes 26).

Entonces, ¿Porqué tantos esfuerzos de la Ministra Celi por conversar con las empresas de capital privado? “Incluso para saber que estamos en contra hay que hablar”, contesta Diego Borja.

En sus diálogos con las empresas la impresión que surge es que la Ministra busca entendimientos, no tan sólo escuchar al adversario.

En este entorno, ¿No es acaso justificable que las empresas de capital sean cautas en cómo y cuándo invierten sus capitales? Pues la Ministra Viteri, cuya cartera, Finanzas, es una de las coordinadas por Diego Borja, tilda a quienes retardan decisiones de invertir de “falta de nacionalismo”.

La política hacia las sociedades de capital tiene claramente definidos sus polos positivo y negativo; cabe preguntarse si ambos gozan del apoyo presidencial por igual.

 






 

 

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