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Renovado interés en gas
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
A los tiempos el gas del Golfo de Guayaquil vuelve a ser noticia, y por partida doble. Un anuncio desde Caracas y un acuerdo exploratorio con Chile.
El embajador René Vargas declaró en Caracas que Pdvsa habría detectado “trillones de dólares” de gas en el Golfo.
Que en el Golfo de Guayaquil se descubra una inmensa riqueza gasífera no debería sorprender. En los años setenta el consorcio ADA, cuya concesión abarcaba todo el Golfo, y que descubrió el yacimiento Amistad desarrollado por EDC, tenía la expectativa de construir una planta de licuefacción para exportar el gas, lo cual solo es posible con una enorme producción.
En 1972, el gobierno militar declaró nulo el contrato de ADA, como medida política contra el gobierno que dio la concesión, el de Otto Arosemena; los enredos jurídicos que se sucedieron retardaron la explotación de dicho gas por un cuarto de siglo.
El entusiasmo del coronel Vargas Pazzos, sin embargo, sería prematuro. La geología del Golfo, de Ancón a Talara, insinúa que los hidrocarburos en el Golfo están en estructuras pequeñas. El pozo que perforó Pdvsa en Puná no puede haber detectado un gran yacimiento. Las más atractivas estructuras están bajo el agua; se perfora en Puná por ser más barato.
Además, los petroleros cuantifican sus descubrimientos en volúmenes, no dinero. El petróleo se lo cuantifica en millones de barriles, el gas en trillones (más de doce dígitos) de pies cúbicos. Quizá es a esto a lo que se refieren los venezolanos.
Por último, un descubrimiento de gran magnitud debiera anunciarlo el Presidente, o por lo menos una autoridad energética.
Que Ecuador y Chile firmen un acuerdo para el gas es trascendente. Aparte del Ecuador, Chile sería el más beneficiado si se encontrase una gran riqueza gasífera en el Golfo.
Chile carece de suficientes fuentes de energía y tiene que importar. Sus vecinos Perú y Bolivia poseen grandes yacimientos y exportan, pero Chile no puede depender de países con los cuales tiene profundas divergencias. Chile compra gas a Argentina, pero la mala política energética del matrimonio que mora en la Casa Rosada ha hecho que Argentina incumpla los contratos y Chile sufra apagones.
Importar gas desde Ecuador sería ideal para Chile, por la cercanía geográfica y las relaciones históricamente inmaculadas. Pero Chile es un Estado de derecho. No se sella un contrato con el canto a dúo de los presidentes Correa y Bachelet en el Atahualpa. Para que ENAP invierta, necesitará un contrato en que no falte una coma o el punto en ninguna i. No parece que eso exista, al menos no nos lo han dado a conocer a los ecuatorianos. El monto de inversión comprometido por ENAP, diez millones de dólares, es simbólico.
Lo único firme es la explotación de Amistad por EDC, que sirve para la generación eléctrica de Machala Power. Bien haría el Gobierno en darle las seguridades debidas a EDC y requerirle un más ambicioso programa de desarrollo de Amistad y de exploración de nuevos campos, que nos permita contar con más gas y reducir la factura eléctrica que nos pasa Bogotá.