En el Análisis

 

Para acceder a Análisis Semanal, ingrese su usuario y clave.

Si no tiene una clave suscríbase ahora.

Usuario

Clave


¿Olvidó su clave? Haga click aquí.




Solicitud de Clave

 

OTRA REFORMA TRIBUTARIA

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

El nuevo paquete tributario tiene un objetivo estructural más que coyuntural, explica el Director del SRI; está en lo cierto, puesto que si el objetivo fuera coyuntural, se hubieran adoptado medidas más rendidoras.

En este año recesivo, en que caerá el PIB, las recaudaciones crecen fuertemente, como consecuencia de la gestión del SRI y el efecto de las medidas anteriores. Pero recaudar más, no era necesaria ninguna reforma adicional.

Pero se recaudará más con la nueva reforma. Algunas medidas tendrán efecto inmediato, otras desde 2010; en su conjunto aportarán $425 millones en 2011, según cálculo oficial que subestimaría el impacto global.

El impuesto a las gaseosas es difícil de entender, por ser un consumo popular. A no ser que se busque que en su lugar consuman agua. El impuesto actual causará unos $33.5 millones en 2009 y su aumento traerá $20 millones adicionales el próximo; tendrán que pagarlos los consumidores mediante aumento del precio.

Tabacaleros y licoreros demuestran que el peso tributario será mayor que el reconocido oficialmente, aunque su efecto pueda ser desviar el consumo hacia productos de contrabando (cigarrillos) o artesanales (licores: “puntas” y puro), con lo cual no se beneficiaría el fisco y se perjudicaría la industria.

Pero las reformas se dirigen más hacia las empresas y los contribuyentes de mayores recursos, otra señal “estructural”.

El impuesto a los pagos al exterior se duplica al 2%; tiene entre los objetivos incidir en que el país se cierre; el Presidente lo justificó explicando su inconformidad con el aumento de pagos al exterior en los últimos meses. Se refirió a la totalidad de pagos al exterior, no al envío de dinero para su depósito para su inversión en bancos de afuera.

Lo que este año las empresas pagan como anticipo del impuesto a la renta, en función a su volumen, se convierte en nuevo impuesto a la operación de las empresas, a pagar ganen o no dinero, pero que es deducible del pago de impuesto a la renta. Las empresas a las que les va bien, tienen un buen margen por unidad de venta (dos cosas distintas) y cumplen con sus obligaciones tributarias, no serán afectadas.

Con esta medida se parte del supuesto que hay evasión de las empresas que declaran pérdidas. Si bien debe haber contribuyentes que evadan el impuesto, es frecuente, sobre todo en épocas difíciles, que empresas pierdan año tras año.

Una empresa que ha realizado una inversión importante pierde dinero cuando el negocio no rinde para compensar la maquinaria en que se invirtió, o sea que no la podrá reemplazar. Pero mientras tanto, el flujo de caja permite pagar sueldos y otras obligaciones.

Cerrar porque no hay utilidades conlleva liquidar a los trabajadores, algo muy costoso, y enfrentar el vencimiento acelerado de todo los créditos bancarios. Mejor mantener el negocio a flote en búsqueda de mejores días, o venderlo cuando se den las circunstancias.

El pago del impuesto aunque se pierda puede ser la última gota que derrame el vaso.

La crisis es mal momento para gravar más a las empresas más débiles: todos pierden con su cierre.

a.

 

 






 

 

Diseño web Citric Studio