En el Análisis

 

Para acceder a Análisis Semanal, ingrese su usuario y clave.

Si no tiene una clave suscríbase ahora.

Usuario

Clave


¿Olvidó su clave? Haga click aquí.




Solicitud de Clave

 

CARIDAD EN LA VERDAD

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

Hace dos meses, A los 40 años de Populorum progressio, el Papa Benedicto dirige una carta a su grey que versa sobre el desarrollo humano integral, tomando el hilo del mensaje de Pablo VI.

En este mundo globalizado, cada día más regido por la lógica del mercado, no hay desarrollo humano sin la verdad de Cristo (veritate), sostiene el Pontífice. El laicismo no ha logrado sustituir la ética cristiana; sin la verdad de Cristo, no hay amor al prójimo (caritas): “Caritas in veritate es el principio sobre el que gira la doctrina social de la Iglesia”.

No se trata de verdad revelada: es una verdad que Dios insufló en el hombre en la creación, por lo que es parte de la naturaleza humana.

Explica: “Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógica de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales.”

La economía de mercado debe dirigirse hacia un fin con un sentido en que al centro esté la persona y su dignidad. El empleador cristiano debe darle particular atención a las condiciones laborales y nivel de salarios; la expresión de caridad cristiana hacia los colaboradores debe estar al frente de la actividad productiva.

Este es el mensaje que el Papa Benedicto lleva al mundo moderno, “un mundo que necesita una profunda renovación cultural y el redescubrimiento de valores de fondo sobre los cuales construir un mundo mejor”.

Europa ya no es creyente y el Papa se propone su recristianización. Ese se vislumbra como el mayor desafío de su papado, lo que el Cardenal Joseph Ratzinger dejó en evidencia al adoptar como nombre pontificio el del santo del siglo sexto que convirtió a la Europa post-Roma al cristianismo.

Pero así como la organización económica y empresarial no es un asunto meramente técnico sino humano, tampoco hay que rechazar el progreso, como se ha puesto de moda en muchos ámbitos.

En la época de Populorum Progressio, el principal cultor de esa tesis era un ex sacerdote jesuita radicado en Cuernavaca, Iván Illich. Hoy son sectores ecologistas, y se la recoge en la Constitución de Montecristi.

El Papa Benedicto advierte sobre el peligro de las visiones utópicas y las condena en los mismos términos que la organización técnica que no valora al ser humano: “Considerar ideológicamente como absoluto el progreso técnico y soñar con la utopía de una humanidad que retorna a su estado de naturaleza originario, son dos modos opuestos para eximir al progreso de su valoración moral, y por lo tanto, de nuestra responsabilidad…. La idea de un mundo sin desarrollo expresa desconfianza en el hombre y en Dios”.

“Caritas in Veritate” explora otros ámbitos no sólo el económico. Joseph Ratzinger fue Arzobispo de Munich. Cuán apropiado entonces que para la presentación de su encíclica en Guayaquil venga Monseñor Reinhard Marx, Arzobispo de Munich. En el aula Magna de la Universidad Católica, este jueves a las 19 horas.





 

 

Diseño web Citric Studio