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DESABASTECIMIENTO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
La semana pasada hubo desabastecimiento de gasolina súper en Guayaquil. Debemos ir acostumbrándonos, porque se va a repetir.
Lo primero que hay que hacer para evitar que un problema se repita es reconocer su existencia y asumir responsabilidades. Eso no ha hecho la Marina, responsable de suministrar combustible a la ciudadanía.
El Gerente de la regional sur de Petrocomercial negó el desabastecimiento, e insistió que los despachos fueron normales.
Que no haya gasolina súper en las estaciones de servicio, entonces no se debe al desabastecimiento; es o una alucinación colectiva, la invención de “la prensa corrupta”, o una conspiración de los administradores de las gasolineras. No es problema de Petrocomercial.
No se reconoce la existencia del problema, no se asume responsabilidad. El problema se va a repetir.
A pesar de negar, se aceptó un inconveniente. Cesó de operar una unidad de la refinería de Esmeraldas, causando menor producción de gasolina.
En un negocio donde el cliente cuente, donde la confianza del servicio sea importante, donde el volumen de ventas debe subir, donde no debe incurrirse en lucro cesante por negligencia, si se sabe que una fuente de suministro del producto que uno vende va a fallar se busca una fuente alternativa de suministro. En este caso, importarlo, lo cual no es extraño al Ecuador, ya que le compramos combustibles a PdVSA.
Pero sí importamos, sólo que con retraso. ¿Se imagina, si en el supermercado no hubiera leche y dijeran que “se atrasó el envío cinco días”?
O hubo negligencia en la compra de gasolina y no se importó oportunamente, para cubrirse de cualquier retraso en la entrega. O decidieron que mejor estar seguros que los tanques estén vacíos para cuando llegue el buque, aunque eso cause incomodidad. Al fin y al cabo, ¿qué importa que los usuarios aguanten unos días sin combustible?
Sobre todo, cuando la gasolina súper se consume particularmente en Guayaquil, lejos del poder central, ciudad que el gobierno tiene en la lista negra. Hasta se le puede echar la culpa a Nebot.
No habrá cómo saber cuánta gasolina dejará de venderse en agosto. La administración de la Marina en Petroecuador ha dispuesto que se suspenda la publicación de estadísticas petroleras.
¿Será que la información es poder, y que permitir que la ciudadanía tenga poder, es atentatorio contra la seguridad nacional?
En suma, se niega el problema, se administra mal la situación, no hay consideración para el usuario. Las condiciones están dadas para que se vuelva a dar.
Hace tres décadas la distribución de combustible se incorporó al sector centralmente planificado de la economía. Sólo el Estado puede importar. Si la distribución de combustible fuese parte de la economía del mercado, si una de las privadas fuese tan ineficiente como Petrocomercial, los dueños de las gasolineras y los usuarios se hubieran ido a la competencia.
Cada día vamos más hacia una economía socialista, centralmente planificada, en que las decisiones económicas se concentran en funcionarios de nombramiento político que no rinden cuenta de sus acciones. Los funcionarios podrán continuar desabasteciendo, negándolo, y con impunidad. Dejamos de ser ciudadanos a ser sujetos del Estado.