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CONFERENCIA MAGISTRAL

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

El 25 de junio, en el pleno de la Asamblea General de la ONU, el Presidente volvió a ser catedrático, ante el alumnado más selecto posible, los embajadores de todo el mundo.

Funcionó la red del ALBA; el nicaragüense d’Escoto preside la Asamblea, y dio precedencia a Correa por sobre otros.

Los conceptos que vertió en su conferencia no son novedad para quienes hemos leído discursos anteriores suyos. Pero el haberlos presentado de manera conjunta en una propuesta al mundo en desarrollo, ayuda a poner en perspectiva algunas de sus políticas.

El presidente ecuatoriano se pronunció por la necesidad de crear un nuevo orden internacional en base a la solidaridad, distinto la capitalista, que es utilitarista. Mandela y el Che son las dos figuras del mundo no desarrollado que cita en su alocución.

Entre economistas, se refiere a Joseph Stiglitz, que propone cambios importantes al sistema capitalista, pero no su abandono.

Correa quiere que el nuevo orden internacional se lo diseñe en el seno de la ONU, y no por parte de los diversos clubs de países desarrollados.

Propone a los no desarrollados priorizar las relaciones económicas entre ellos en base de cooperación: “la competencia entre países pobres es un absurdo”, y a espaldas del mundo capitalista.

Eso ayuda a explicar la incorporación al ALBA, sin que antes se hayan negociado términos preferenciales en la relación económica, como fue la firma del Acuerdo de Cartagena para la incorporación al grupo andino, por ejemplo.

De esa concepción se entiende que el estado ecuatoriano firme acuerdos de obras y de importancia económica con empresas estatales de países en desarrollo, sin que antes haya un concurso de ofertas, o incluso, que se estipulen en detalle los alcances económicos de los acuerdos.

No importa, por ejemplo, si una multinacional puede costarle menos o darle mejores réditos al Ecuador al desarrollar un campo petrolero: lo que cuenta es que se da la cooperación entre estados en desarrollo.

Dio cuenta el presidente ecuatoriano de los avances de su gobierno en esos objetivos, como la recompra descontada de la “deuda ilegítima”, y la propuesta de no explotación del ITT a cambio de un pago anual de la comunidad internacional.

También relató sus propuestas en el ámbito sudamericano para avanzar hacia el objetivo de una mayor interrelación entre esos países prescindiendo de los desarrollados, como la creación del Banco del Sur, y de una divisa electrónica para el comercio regional “al margen de la férula del dólar”.

Serán los otros los que se libren de la “férula del dólar”, puesto que mientras nos podrán pagar en moneda nacional, nosotros si les pagaremos con dólares. Y si el objetivo, como ha dicho el presidente en otras ocasiones, es salir de la dolarización reemplazando la moneda estadounidense con una regional, ahora reconoce que alcanzar la moneda regional es “poco probable, al menos en el corto plazo”.

Al salir a la palestra mundial con su misión de cambiar el actual orden económico internacional por “el otro mundo posible”, nuestro presidente se revela como más ideológico y menos pragmático de los que a algunos nos parecía.





 

 

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