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SAN VICENTE, ECUADOR, ANTIGUA

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

La ceremonia de incorporación a la ALBA de la promoción 2009 tuvo lugar el jueves 25 en Caracas. El Ecuador venía participando como observador en los eventos de la Asociación.

Incluso, Ecuador votó junto a Chávez por Irán, que es un paria internacional por su política nuclear, para miembro del comité de Seguridad de la ONU. Previsiblemente ganó Japón, país que permanentemente hace méritos para granjearse la amistad y consideraciones del Ecuador.

Pero el Presidente Correa había resistido las presiones de Chávez a sumarse. Finalmente, El presidente venezolano anunció la incorporación del Ecuador y posteriormente Correa la ratificó.

La Alba es una caja de resonancia de Hugo Chávez. El Presidente venezolano aprovecha el descuido de los EE.UU. de los problemas de la región y entrega petróleo subsidiado a los países del Caribe. A cambio, éstos votan con Chávez en los organismos internacionales.

La victoria del chileno Insulza para la secretaría de la OEA fue posible gracias al voto de los microestados angloparlantes del Caribe, para quienes más lógico hubiera sido votar por el candidato mexicano.

En Caracas junto a Ecuador se incorporaron San Vicente y las Granadinas, con 117 mil habitantes y una economía en ruinas; y Antigua y Barbuda, con 31 mil, que fuera sede del grupo financiero Stanford, cuyos negocios en los EE.UU., vienen de ser intervenido por las autoridades de dicho país. Todo este montón de islas y votos en la OEA tiene menor población que la provincia de Bolívar.

Después de la ceremonia, Chávez y Correa viajaron a Nueva York (Morales se indispuso) para darle realce a la cumbre de la ONU sobre la crisis financiera internacional, que ha perdido peso por la inoperancia y peor aún fragrante nepotismo del presidente de la Asamblea General, el nicaragüense Miguel d’Escoto.

¿Qué busca Correa con la Alba? Su declaración que “es muestra de consecuencia con países amigos” debe ser sólo cortesía diplomática. Algún beneficio habrá. De lo contrario Ecuador sería el único miembro del ALBA que no extrae beneficios importantes de aupar a Chávez.

Cuba recibe 100 mil barriles diarios de crudo, parte de los cual exporta y conserva el dinero, y paga a Venezuela con los maestros, médicos y activistas políticos que les envía.

El presidente centrista de Honduras se sumó a la ALBA porque el país no podría subsistir sin el petróleo venezolano.

Quizá Chávez ahora permita que el Banco Central de Venezuela asigne las divisas para que pueda pagarse a los exportadores ecuatorianos; quizá “ahora sí” Venezuela regará, para que germinen, algunas de las primeras piedras sembradas por todo el país. Quizá es necesario para la nueva acería de Sidor y Andec en Posorja, o el laboratorio para genéricos con Cuba.

El proceso de integración andino fue sujeto de intenso debate en sus distintas etapas; Mercosur también; ni qué decir del ALCA y el TLC. Tal es el poder del presidente Correa que hoy el Ecuador se suma a un organismo sin que se abra el debate a sectores interesados de la sociedad o se sepa a ciencia cierta cual es el beneficio que se pretende lograr.

 



 

 

 

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