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CHÁVEZ Y LOS 40 DE LA CAN

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

El 24 de mayo estuvo Hugo Chávez en Quito para evaluar la marcha de los proyectos binacionales. Quizá hayan tratado sobre la refinería del Pacífico, errante en busca de una ubicación.

Los mandatarios no fueron a Puná para poner la primera piedra de la perforación hidrocarburífera, a pesar que a diferencia de otros proyectos conjuntos, ese es una realidad. Quizá los mandatarios se han dado cuenta que el recurso propagandístico de la primera piedra se ha desgastado.

Se perforará una estructura detectada bien sea por Ada, que descubrió el campo Amistad y a la que se le canceló el contrato en 1972, o por Northwest Energy, su sucesora.

¿Habrán tratado los mandatarios el no pago de Venezuela de los productos ecuatorianos que compra? El presidente venezolano rehúsa poner a disposición de sus importadores $180 millones que adeudan. En cambio el estado ecuatoriano le paga rigurosamente a Venezuela los combustibles que le compra, sin que se conozca algún reclamo por la calidad.

Con Ecuador, Venezuela tiene superávit comercial.

En abril de 2006 Caracas denunció el Acuerdo de Cartagena, por preferir por una parte Mercosur y por otra al Alba, su acuerdo con Cuba y Nicaragua, concebido como lo puesto al difunto ALCA que promovía Washington.

Si hubiera sabido Chávez que ganaría Correa la presidencia del Ecuador no se hubiera salido, ya que con Bolivia hacían mayoría. En ese caso Bogotá y Lima hubieran tenido que salir de la CAN para proseguir con su política de apertura mundial y apuesta por el desarrollo.

Hoy la CAN cumple 40 años y desesperadamente busca una razón de ser, ya que Colombia y Perú buscan la apertura, Ecuador y Bolivia el cierre de las economías. No ha sido posible a la CAN negociar un acuerdo de comunidad a comunidad con Europa, por la oposición de La Paz y Quito. Los gobiernos hablan de “una nueva visión estratégica”.

En nuestro criterio, ya que no es posible tener una política comercial conjunta, la CAN debería priorizar crear lo que dice ser: una comunidad. Deberían reducirse los costos de cruzar de una frontera a otra. Entre ellos:

- Permitir el comercio de víveres, de los bienes en que no somos competitivos internacionalmente pero todos producimos. Que cualquier colombiano o peruano pueda comprar arroz en el Ecuador para llevar a sus países; que cuando haya heladas, los comerciantes ecuatorianos puedan traer papa peruana. Esa es una integración regional que beneficia al campesino y al consumidor;

- Mejorar la infraestructura fronteriza; la carretera de Piura a Guayaquil es un ejemplo de lo que tiene que hacerse;

- Superar trabas, como el trasborde de mercadería de un camión ecuatoriano a otro colombiano, y viceversa, en Rumichaca;

- Armonizar ciertas leyes básicas que son similares entre nuestros países: laboral, tributaria, propiedad intelectual, entre otras:

- Permitir el trabajo de nacionales de un país en el otro. Que sea tan fácil reubicarse de Guayaquil a Cali, como lo es de Guayaquil a Quito.

Con esto, en un futuro quizá estemos listos a constituirnos en una verdadera comunidad, como es la europea.






 

 

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