Para acceder a Análisis Semanal, ingrese su usuario y clave.
Si no tiene una clave suscríbase ahora.
¿Olvidó su clave? Haga click aquí.

NUEVO CUATRIENIO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Las elecciones quedaron atrás, Rafael Correa “refrescó” su período presidencial; terminará en agosto 2013 en lugar de enero 2011.
De campaña permanente durante tres años desde que se lanzó a la presidencia en 2006, ahora el Presidente tiene que pensar en el mediano plazo. La política económica tiene que cambiar.
En estos 2½ años Correa carburó la economía con el dinero que heredó de sus predecesores, más el beneficio de la lotería petrolera, con un precio promedio de $83 en 2008. Eso ya se acabó. Desde diciembre la economía anda con la plata del IESS y el ahorro que quedaba en el sector público.
El gobierno anuncia que invertirá $8.400 millones hasta 2014. Bienvenida sea la inversión pública; pero habrá dificultades en reunir los fondos para financiar estas inversiones.
El precio del petróleo se ha recuperado en los últimos dos meses; está a cerca de $45, más o menos el precio de nuestro crudo para cuando se posesionó Correa en enero de 2007. Pero entonces iniciaba su alza espectacular; vendimos a $117 en junio 2008. Lo probable es que por algunos años no retorne a los $100 el barril de crudo ecuatoriano.
Además, el tren de gasto corriente del gobierno central ha subido, y lo que queda para invertir se reduce.
La producción de petróleo está de bajada. Parte de la inversión pública es para frenar esa caída. Hace rato que las grandes petroleras privadas: Shell, Chevron, salieron del Ecuador por conflictivo; ahora las medianas también salen o están incómodas: Occidental, Repsol, Perenco.
La futura inversión petrolera depende de empresas estatales, como PdVSA y las chinas. Las perspectivas no son buenas para el aumento de la producción.
La flamante legislación frenó la bonanza minera que se venía. Invertirán las empresas con grandes descubrimientos: Corriente y Kinross. Pero la mayor parte de las compañías han redirigido su inversión a Colombia y Perú.
Otra alternativa es incrementar la recaudación por impuestos internos. Pero si esto no viene acompañado de la mayor inversión privada, será matar la gallina de los huevos de oro. Las recaudaciones pueden aumentar como porcentaje de las ventas de las empresas, pero crecer muy poco si los negocios se estacan.
A diferencia de la situación venezolana, el Presidente Correa no puede aspirar a que el Ecuador crezca halado únicamente por el Estado. Se requiere inversión privada, y ese reconocimiento está implícito en el reciente anuncio presidencial de poner en vigencia una política industrial.
¿Pero conoce el presidente las condiciones que generan confianza para la inversión privada? Parecería que no. La inversión privada requiere un mejor clima político que el que existe hoy. Menos amenazas del Presidente, las que adquieren especial gravedad dado su control sobre los otros organismos del Estado. Tiene que haber una comunicación más fluida del presidente con los dirigentes empresariales, para poder establecer con mayor precisión los parámetros con que la inversión privada será tolerada sin que se incurra en mayor riesgo político.
Se requiere un cambio drástico de actitud por parte del gobierno para revertir la actual tendencia a que la inversión de ecuatorianos se desvíe hacia otros países.