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AL PIZARRÓN
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
La UNE se moviliza para oponerse a la evaluación de maestros que se proponen las autoridades.
La propuesta del gobierno constituye un modesto primer paso para mejorar la educación. Se evalúa a los maestros; los que aprueben recibirán un importante incremento de su remuneración. Probablemente será la primera vez que se les reconozca a los maestros su esmero y afán de servicio.
Los que no pasen serán enviados de vuelta a los libros, por un año. A tratar de compensar lo que no hicieron a lo largo de la carrera, y aprobar en una segunda oportunidad.
Se trata de una evaluación poco exigente. En cuanto a la prueba de conocimientos (escoger la respuesta entre varias opciones), los ejemplos presentados en un canal de televisión las debería poder contestar un estudiante de sexto grado.
Se entiende la preocupación de buena parte de los maestros. Están conscientes de sus deficiencias, y temen quedarse a la vera del camino.
La educación que recibieron los maestros es mediocre. Su progreso en el escalafón está dado por la antigüedad y la acumulación de certificados, sin que medie una evaluación de sus conocimientos. Su gran éxito como sindicato los exime de rendir cuentas ante la comunidad por la calidad de la enseñanza que imparten a la niñez y juventud.
Muchísimos maestros habrán empezado su carrera llenos de ilusiones y buenos propósitos. Pero bajo un sistema que no premia la excelencia ni pide cuentas a los que no rinden, rendidos ante la rutina y agobiados por los problemas económicos personales debido a la baja remuneración, el número de maestros que se esfuerza en prepararse y mejorar, se reduce.
En cuanto a las familias con menores de edad, su desesperación por educarlos mejor los lleva a ponerlos en escuelas privadas, aún en los casos que sus ingresos lo tornan prohibitivo.
Hoy ha llegado al poder una nueva generación de ecuatorianos que estaba en la primaria cuando el país comenzó a exportar petróleo. Es una generación mejor preparada que la anterior; la renta que generó el petróleo permitió a un buen número de los hoy gobernantes acceder a posgrados en el exterior, lo que antes era excepcional.
El gobierno se propone modernizar el país. Es legítimo disentir con muchas de las características del tipo organización social a la que pretenden arribar. Pero hay que coincidir con su meta de introducir una mejoría radical en la educación.
Existe una relación directa entre desarrollo, remuneración y educación. Los sistemas educativos de los países asiáticos clasifican alto en evaluaciones internacionales. Su gran avance ha sido posible porque las nuevas actividades e industrias que surgen encuentran mano de obra calificada, mandos medios, ejecutivos en ciernes.
En una reciente reunión de empresarios latinoamericanos, me llamó la atención que los expositores de los dos países de mejor desarrollo reciente, Brasil y Chile, fueran los que se quejaron que el mayor obstáculo para el progreso de sus países era la deficiente educación. Son países a los cuales miramos con ejemplos a seguir en cuento a desarrollo educativo.
Hagamos votos por que el gobierno no ceje en la modernización educativa.