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RIESGO CALCULADO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
En el programa “El Presidente y la Prensa” del martes, y en respuesta a una pregunta que le hicimos, el Presidente Correa ratificó que ante la crisis, va a seguir una política anticíclica, esto es, que le “lleva la contra” a la crisis. Como la economía cae, por efectos de factores externos, el gobierno va a incrementar su gasto, aunque es de esperar, de mejor calidad, para impedir que la economía entre en una profunda recesión.
Reiteró que eso lo han hecho muchos países, y es así. La principal diferencia es que las monedas de dichos países se depreciaron como consecuencia de la fuga de capitales hacia bonos del Tesoro de los EE.UU., lo que deprimió el consumo, a la vez que encareció las importaciones. Por lo que el estímulo fiscal no significó necesariamente el aumento sostenido de las importaciones.
El Ecuador no puede depreciar su moneda. Por lo tanto, se corre el peligro que continúen fuertes las importaciones, se mantenga el déficit de la balanza comercial (más precisamente de la Cuenta Corriente, que incluye servicios), que el país pierda masa monetaria, y la economía se ahogue por falta de dinero.
El Presidente no cree en el libre mercado, sino que el mercado debe estar manejado por las autoridades: siervo y no esclavo, como le gusta decir. Que ante la crisis, el gobierno adopte medidas administrativas, como obstáculos a las importaciones, y no dejar que el mercado busque por sí solo el equilibrio.
Para que la estrategia tenga éxito es necesario que la crisis no dure demasiado; que el precio del petróleo se recupere, ojalá a $75 el barril, que el dólar retome su caída. El desafío para el gobierno es “pasar el bache”: financiar los déficits de balanza de pagos y fiscal durante el difícil período, y así evitar un doloroso ajuste.
En circunstancias ordinarias el FMI hubiera apoyado. Pero al haber roto el gobierno con el Fondo, no hay esta opción. Por la moratoria es difícil conseguir fondos en el mercado internacional; incluso el apoyo del BID (se le solicitaron $1.500 millones) estaría en veremos.
Durante este bache el gobierno espera contar primero con sus fondos propios, segundo con los fondos del IESS: el Ministerio de Economía lanza una emisión de bonos, y el IESS compraría $1.300 millones; tercero, fondos de otras instituciones públicas, y cuarto, los de la banca, probablemente mediante una combinación de estímulos (tasa de interés) y medidas administrativas (alza de encaje bancario) para que compre certificados de tesorería.
Se sumarían fondos externos disponibles: quizás importando de países que han abierto líneas de crédito a favor del Ecuador; ojalá de la CAF.
La expectativa sería que para cuando pase la crisis, las exportaciones privadas recupere competitividad y el gobierno gane solvencia por el mayor precio del petróleo, el incremento en la deuda pública causado por esta estrategia sea manejable.
Ésta sería la apuesta del gobierno. Tiene posibilidad de ser exitosa en la medida en que la recuperación llegue antes que se agoten las líneas de salvación con las que cuenta.