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LA OPEP Y SUS BEMOLES
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Hace exactamente un año el Ecuador reactivó su membresía en la OPEP, suspendida 15 años atrás (ver nuestro artículo de noviembre 4, 2007).
La reintegración era lógica dada la línea matriz de la política internacional del gobierno: la conformación de un bloque de países que haga contrapeso a los EE.UU. y sus aliados.
Quienes impulsan esa tesis son los presidentes de Venezuela e Irán: la membresía del Ecuador en la OPEP lo acerca a ellos.
Además, el Ecuador gana acceso a la mejor información del mercado petrolero, incide aunque sea marginalmente en las decisiones que toma ese organismo, y establece nexos con países con gran capacidad económica cuando el precio del crudo está al alza, y que pueden estar dispuestos a invertir en el país.
La enésima visita del Presidente Chávez al Ecuador para anunciar otra larga lista de megaproyectos binacionales ilustra este último objetivo. Sería provechoso que comience a concretarse algo, en particular que Venezuela condescienda a facilitarle a sus empresarios las divisas para que paguen los $180 millones que deben a los exportadores ecuatorianos.
La membresía en la OPEP también trae obligaciones: cuando el precio estuvo en alza, probablemente el Ecuador recibió presiones para que contribuya al fondo de la OPEP para asistir a los países más débiles. Cuando el precio del petróleo está a la baja, para que reduzca la producción.
Al año de haberse sumado a la organización, retornan las vacas flacas, y hoy el Ecuador tiene que contribuir a la reducción.
En su reciente reunión, la OPEP decidió reducir su producción en 1,5 millones de barriles: de 28,8 millones de barriles a 27,3 millones, un 5,2%.
Al ingresar, Ecuador logró que la OPEP le asigne una cuota de 520.000 bpd, muy por encima de su capacidad de producción, que ha ido en declinación.
El mes en que se reintegró produjo en promedio 518.042 bpd, el mejor nivel del año, aunque muy por debajo de lo que produjo en 2006, que fue 536.000 bpd.
Al reducirse las cuotas en 5,2%, al Ecuador le corresponde 27.000 bpd, a 493.000 bpd. En setiembre el Ecuador produjo 498.525 bpd, lo que significa un sacrificio de sólo 5.555 barriles, el 1,1%.
De ahí que el Presidente pueda decir que “creíamos sinceramente que no nos iba a tocar reducción, pero bueno, si nos tocó una reducción de menos del 2% creo que es un sacrificio bastante aceptable si es que suben los precios”.
Pero los precios no han subido; muy posiblemente la OPEP adopte una nueva reducción en la producción. En cuyo caso, el Ecuador tendría que hacer un real sacrificio. Una reducción del 5% en la producción se traduce en 7,3% de la exportación.
El Presidente advierte a las petroleras privadas que les caducará el contrato si no aumentan la producción. Las petroleras están renuentes a hacerlo hasta que no se haya acordado el texto del nuevo contrato que impulsa el gobierno.
¿Con qué autoridad podrá el gobierno insistir a las privadas a que inviertan para aumentar la producción, si las perspectivas son que la OPEP obligue a reducirla?
. . . se está buscando la apertura del mercado iraní para las exportaciones ecuatorianas, y la inversión venezolana en proyectos de infraestructura en el país.