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MERCOSUR POR CAN

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"La no firma del TLC impulsa la migración del Ecuador, de la CAN al Mercosur."

Rafael Correa no tiene una semana de haber ganado las elecciones, y ya está cambiando las alineaciones regionales de comercio. Pronunció a la CAN herida de muerte y manifestó su deseo de involucrarse con mayor intensidad con Mercosur. “Ojalá podamos unificar los procesos”, declaró para este diario (edición de noviembre 30), pero éstas últimas no son más que palabras corteses antes de la partida.

El punto es que en la CAN quedan Colombia y Perú, los dos vecinos, con TLCs firmados aunque aún no ratificados con el gobierno de los Estados Unidos, más Bolivia, a quien la CAN le concede derechos, pero no exige obligaciones. Y Correa categóricamente rechaza un TLC.

En el campo de Correa se minimizan los costos de no firmar un TLC. La Vicepresidenta de Proexport de Colombia, tiene razón cuando manifiesta que “los inversionistas ecuatorianos y sus empresas querrán colocarse en Colombia para tener acceso al mercado estadounidense”.

Creo que esto se dará sobre todo para los floricultores y otros exportadores de la sierra central del norte, que tendrán que vender sus productos a empresas colombianas, los que terminarán exportándose a Estados Unidos como colombianos.

Es de esperar que los atuneros opten por desplazar sus instalaciones al Perú, que les ha ofrecido ventajas tributarias.

Existe la posibilidad que el Congreso saliente de los Estados Unidos extienda el Atpdea por uno o dos años, lo que podría darse esta semana; la prórroga gana tiempo para la ratificación, que puede demorar, ya que los demócratas, que controlarán el Congreso, no son partidarios de los TLCs, y por lo menos insistirán en compromisos de endurecimiento de la política laboral por parte de los andinos.

En cambio en Mercosur está Kirchner, cuya política económica es a la cual más se asemejaría la de Correa, y quien ya lo invitó a adherirse al proceso; Lula, otro admirado presidente de izquierda; y recientemente se ha sumado Caracas, abandonando la CAN. Correa cuenta con una estrecha colaboración de Chávez para la modernización del sector estatal petrolero ecuatoriano, y la construcción de una nueva refinería en el país; y quizá para que nos compre bonos.

El problema es que Mercosur no nos compra nada. Mientras que nuestras exportaciones al Mercosur son el 0,5 por ciento del total de nuestras ventas externas, nuestras importaciones son del 12,0 por ciento del total. Vendemos cincuenta y compramos mil.

El acuerdo que tenemos con Mercosur, en papel, es más favorable que el TLC con los Estados Unidos, ya que estipula una desgravación asimétrica: primero se desgravan ellos, y después nosotros. Pero esta ventaja teórica, en la que tanto énfasis hizo la Cancillería en exhibir como éxito de negociación, en la práctica no ha servido de nada. Los países latinoamericanos favorecen importaciones de bienes complejos que no producen, y no de los que ellos pueden hacer, que son los mismos que vendemos nosotros.

La compensación al desequilibrio comercial vendría, como hace Brasil, mediante el financiamiento de obras de infraestructura. Pero para el sector privado, el Mercosur no compensará la pérdida del acceso preferencial al mercado de los Estados Unidos.

 

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