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LLEGA LA ROSA ASIÁTICA

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

" Para preservar empleos ante la competencia asiática en floricultura, hay que reducir el costo país."

El 12 de octubre, Dole Food, la segunda exportadora más grande de flores del país, anunció que cerraba sus operaciones, despidiendo a novecientas personas, las mismas que recibirán la liquidación que manda la ley.

Simultáneamente, Dole redujo en 30 por ciento sus operaciones en Colombia.

La compañía aduce razones de costo, lo que implica que para Dole, los dos tercios de la operación colombiana que mantiene, son las más eficientes, y que la operación ecuatoriana era sólo equivalente a la menos eficiente en Colombia.

No se trata que Dole abandona el Ecuador: es un gran comprador de banano y otras frutas.

¿Qué costos? Que las plantaciones cerradas “están entre las más caras de operar”, en parte debido a la fortaleza del dólar en el Ecuador y el peso en Colombia. Y que los de transporte en el Ecuador son más caros que los de la Sabana de Bogotá.

Hay que preguntarse si Dole tomó en cuenta que hay una alta posibilidad que a partir de 2007, la flor ecuatoriana pague arancel a los EE.UU. y la colombiana no.

Dole se apresta a hacer frente a la competencia asiática. Según informa el New York Times, en artículo del 1º de octubre, China, en las regiones deprimidas, apartadas de las zonas que ensamblan productos manufacturados de exportación, ha decidido fomentar el cultivo de rosas, que es la principal flor que cultiva el Ecuador.

El NYT indica que “los funcionarios de Beijing esperan generar empleos para decenas de millones de trabajadores empobrecidos y aislados”, aunque es de esperar que no todos se dediquen a la floricultura.

¿Pero qué puede tener China que no tenga el Ecuador? Si bien nuestros costos de transporte aéreo son altos, los de China son mayores, por encontrarse más lejos de los grandes centros de consumo, en EE.UU. y Europa.

La clave es el menor costo de producción, en particular una mano de obra barata: en Yunan, la provincia donde el gobierno chino está construyendo gigantescos viveros, los sueldos mensuales son de USD 25. El bajo costo total le permite a la China recortar las espinas, lo cual reduce el peso de la flor, y por lo tanto abarata el flete.

La triste realidad es que en este mundo globalizado, hay países, como la China, que buscan exportar, y no tienen ambages en bajar salarios al nivel que se requiera para conquistar mercados, crear empleos y desarrollarse económicamente.

He aquí el problema que presenta la globalización a los latinoamericanos. Aquí fijamos salarios en función de lo que consideramos justo. En el Ecuador, con los proporcionales del decimotercero y decimocuarto sueldo, y seguro social, el costo laboral equivale a eso de USD 200 mensuales, esto es ocho veces más, y la productividad de la mano de obra no es ocho veces superior.

Las alzas no se vinculan al avance de la productividad. Que si el negocio no soporta lo que estimamos justo y digno en sueldo y prestaciones, mejor que no lo haga.

Hay que ir pensando en una estrategia para cuando la rosa asiática inunde el mundo. Para preservar el empleo, y el salario, es necesario reducir todos los costos ocasionados por ineficiencias burocráticas e inadecuada infraestructura: el costo país.

 

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