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ESTANCAMIENTO PETROLERO
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
Enero 17 de 2006
En los 11 primeros meses del año el precio promedio por barril de las exportaciones de crudo ecuatoriano fue de US 40,8 dólares, US 10 dólares más que en el mismo período del 2004. El Ecuador tiene importantes reservas subexplotadas; las mejores perspectivas de encontrar crudo en la vertiente del Pacífico de América Latina; una muy importante inversión de capital subutilizada, consistente en dos oleoductos que cruzan Los Andes y llegan a Esmeraldas.
En 2005, el Ecuador no pudo aprovechar esta conjunción de factores de privilegio. La producción aumentó menos del uno por ciento.
Si el Ecuador fuese un país respetuoso de los contratos y tuviese relaciones correctas con las compañías privadas, éstas hubiesen aumentado su producción, tanto para beneficiarse del alto precio, sacar un crudo sobre el cual tienen derecho durante un período limitado, como para recuperar lo invertido en la construcción del OCP.
Cómo será de conflictiva la relación del Estado con las privadas, que cuando construyeron el OCP las empresas sólo invirtieron lo indispensable para sacar el crudo que ya estaba listo para la producción, pero no para detectar y desarrollar nuevas reservas. En los 11 meses, la producción de las compañías OCP cayó en 3,1 por ciento.
Si el Ecuador fuese un país estatista en lo petrolero, Petroecuador funcionaría como empresa, tendría un presupuesto de inversión importante y procuraría obtener el máximo rendimiento de los campos a ella encomendados. Luis Román, quien regresa a Petroecuador 12 años después de haber sido su Presidente fundador, encuentra mayores ingerencias externas y políticas en la empresa, y que ha perdido su personal más calificado. En el 2005, la producción de los campos que opera directamente Petroecuador ha caído en 2,8 por ciento.
El Ecuador no sigue ningún esquema racional de explotación de su riqueza petrolera: ni el que favorece la inversión privada, ni el que opta por la inversión estatal.
La producción se salva de declinar únicamente por el resquicio entre empresa pública y privada que constituye la operación de campos por parte de privadas pero por cuenta de Petroecuador. Hay dos contratos de ese tipo, con las empresas Dygoil (nacional) y Sipetrol (chilena), y la producción de las dos aumentó de manera conjunta en casi cuatro millones, esto es 48 por ciento.
Parece inaudito que quienes nos gobiernan, Ejecutivo y Congreso, no logren concertar una organización del sector petrolero que permita aprovechar mejor este codiciado recurso natural.
Los estatizantes deben aceptar que se firmen nuevos contratos de exploración y producción de hidrocarburos con empresas privadas.
Los privatizadores, que hay un ámbito para la empresa estatal, se le permita profesionalizarse, retener parte de sus utilidades para inversión, y conservar los yacimientos que puede razonablemente explotar.
Petroecuador aspira aumentar su producción en seis por ciento en el 2006, pero ya a inicios del año enfrenta problemas de producción; la privada sin duda se reducirá. Estimamos probable que la producción nacional caiga ligeramente en el 2006 en relación al 2005.