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RUDO DESPERTAR
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Debido a su sueño hidroeléctrico el gobierno descuidó el parque térmico y de ahí el racionamiento. "
Gobierno de soñadores, como ellos mismos se describen, y las cosas les han salido como soñaron. Correa, un desconocido, gana las elecciones; el petróleo sube como espuma; el dólar cae y la dolarización favorece. Viene la crisis económica, se gastan las reservas; contra las cuerdas, el petróleo repunta. Todo esto con un nivel de popularidad presidencial sin precedentes.
Sueñan con cambiar la matriz energética de térmica a hidroeléctrica; media docena de grandes centrales convertirán al Ecuador en exportador eléctrico.
El sueño incluía que bajo el Presidente Correa no habría estiaje de régimen amazónico. El gobierno no renovó contrato con las barcazas que ganan por estar disponibles, así como por generar, lo que normalmente es por pocas semanas; sin contrato, nos recibieron mantenimiento. Dentro del gran gasto público no se asignaron los a lo sumo USD 100 millones requeridos para la recuperación de equipos térmicos dañados con capacidad de generación de 500MW.
Poco antes que se inicie el período de estiaje terminó de construirse la última gran central en ejecución, Mazar contratada por Lucio Gutiérrez. Las autoridades consideraron que el caudal del Paute permitiría generar lo que necesita el país, y sobraría para llenar Mazar.
El estiaje fue un rudo despertar. El giro publicitario, ingenioso y seguramente convincente como siempre, apela al patriotismo: los ecuatorianos liderados por nuestro presidente derrotaremos a la naturaleza y a la herencia de los malos gobiernos.
Los presidentes anteriores, sin recursos ni capacidad política para acabar con un sistema de subsidio generalizado a las tarifas eléctricas, lo que hicieron fue construir las fuentes de energía necesarias para cubrir las crecientes necesidades: el país necesita un Mazar o San Francisco al año. Cuando no pudieron construir, al menos ampliaron la conexión con Colombia, y en última instancia la desconexión de Machala del SNI y su conexión a la red del Perú.
Este gobierno no ha contratado ninguna central térmica ni gran central hidroeléctrica; ni siquiera los estudios. Habrá que cambiar la primera piedra de Coca Codo Sinclair que se puso con Enarsa, ya fuera del proyecto al que nunca aportó nada. Ahora lo hará Sinohydro… o no, al caerse el financiamiento del Eximbank chino. No hay los estudios y difícilmente aportará al sistema nacional antes de 2018.
El gobierno debe despertar de su sueño y reconocer que no puede prescindir de la energía térmica. Ni del gas del Golfo: la ampliación de Machala Power fue excluida del plan de electrificación.
Que el gobierno mantenga vivo su sueño hidroeléctrico pero que mientras tanto haga como los vilipendiados gobiernos predecesores que supieron prevenir los estiajes y evitarnos racionamientos eléctricos a la cubana.