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RENDIR CUENTAS
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"En el primer período del Presidente Correa no aumentó ni la producción petrolera ni la generación eléctrica."
En julio, un mes antes de la posesión del Presidente Correa para su nuevo período, el país produjo 15 millones de barriles de petróleo (no hay datos para agosto). Al inicio de su primer mandato, la producción fue de 16 millones. Presidente, rinda cuentas: por qué se perdieron 1 millón de barriles mensuales?
El más elevado precio del petróleo y el cambio, a favor del Estado, del reparto de la renta petrolera trajeron más fondos al fisco; pero en el mediano plazo, los ingresos dependen de la producción. En lo que va del año, y en relación al mismo período de 2007, la producción cae 9,3%.
¿Cuáles son las perspectivas de revertir esta caída? Acelerar la extracción de Sacha sin una fuerte inversión para mejorar la tasa de recuperación, no resuelve nada. Más bien, reduce el período en que el campo será productivo. En el primer período presidencial, no se puso en marcha ningún plan que permita incrementar la recuperación de los campos en producción.
Tampoco se abrieron nuevas fronteras a la exploración, con excepción de Ivanhoe, para el desarrollo del campo de crudo extra-pesado Pungurayacu. La empresa anuncia que se ha ratificado la existencia de importantes reservas, pero añade que requerirá aprobación de Petroproducción para “la introducción de socios estratégicos específicos al proyecto”. Tiene Ivanhoe la capacidad económica para cumplir con sus compromisos?
Las perspectivas son que la producción hidrocarburífera siga decayendo.
¿Y en energía eléctrica? A pesar de las sucesivas emergencias, no se inició o contrató alguna nueva central, que permita reducir la brecha entre lo que generamos y lo que consumimos. Los apagones se han evitado por las mayores compras de electricidad a los países vecinos. Este es el más importante y viable proyecto de sustitución de importaciones, y bajo absoluto control del Estado. No ha habido avances.
Como no se ha contratado la construcción de nuevas centrales, difícilmente tendremos nueva generación hidroeléctrica durante el segundo período del presidente Correa. Quizá sí termoeléctrica. Pero eso es a expensas de la exportación de derivados del petróleo.
En enero de 2007 había la expectativa que la riqueza minera descubierta gracias a la ley del gobierno Noboa, iba a ser explotada en corto plazo. De entonces acá ha decaído el entusiasmo; la gran minería sigue en compás de espera.
En este lapso el Presidente ha gozado de poderes que no los tuvo ninguno de sus predecesores democráticos, así como de rentas petroleras sólo comparables a las del gobierno Rodríguez Lara. Sus predecesores, asediados por la oposición y con un erario en soletas, construyeron centrales hidroeléctricas, autorizaron un oleoducto, firmaron contratos petroleros.
El tiempo de promesas ya expiró. Es hora de resultados.