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VICIOS E IMPUESTOS
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"La nueva reforma tributaria carga la mano al cigarrillo y licores nacionales. Se alentará la informalidad."
Nuevamente habrá una reforma tributaria, con miras a que Ecuador escale en la clasificación de países por carga de impuestos. Las autoridades buscan clasificar como infierno fiscal.
Gran parte de los rubros afectan a las empresas –y por la vía de mayores costos empresariales- a los consumidores. Pero hay una grupo de reformas que se enfoca de manera más directa al consumidor: el ICE al vicio.
Los contribuyentes que no fuman o beben apoyan felices este impuesto, porque son otros los que van a pagar. El SRI lo justifica por ser conducente a mejorar la salud, porque la gente dejará de tomar u fumar.
Pero si logra su objetivo, el impuesto más alto generará menores recaudaciones. En el fondo, ¿no preferiría el SRI que la gente siga consumiendo y que suban las recaudaciones?
¿Cuánto subirán los productos gravados? En el caso del cigarrillo, el ICE será de 7 centavos por cigarrillo; sólo 1 centavo más por cigarrillo, indica el Economista Carrasco.
Ese es el caso de las marcas extranjeras que pagan el impuesto más alto. La legislación actual favorece al cigarrillo de marca nacional y que se confecciona con tabaco ecuatoriano. Ahora se iguala el impuesto para todas las marcas. La que más se vende, Líder, paga 4 centavos de impuesto por cigarrillo, y también sube a 7. Por lo que el alza es de 54 centavos la cajetilla.
¿Estarán las autoridades en capacidad de controlar la arremetida del contrabando, ante el incentivo de la mayor utilidad, al crecer el margen entre su costo y el precio de venta al público? ¿No pasa a ser rentable incluso el contrabando fronterizo de hormiga, ya que cada pase con dos o tres cartones significa algunos dólares de ganancia inmediata?
En cuanto a los licores, los impuestos pasan a basarse en el contenido alcohólico, una solución elegante, 5 dólares por litro de alcohol. Eso es lo que ya paga la cerveza, por lo que no se ve afectada. Pero en el caso de los aguardientes y licores de consumo popular, el impuesto se incrementa en 125 por ciento, y estimamos van a subir 60% de precio.
El consumidor de menores recursos, ¿no preferirá los licores sin marca, que evaden impuestos, pero más grave aún, evaden el control de las autoridades de salud?
A los licores importados se los grava con una tasa adicional a la ya mencionada, 40% del valor incluyendo aranceles, que según el SRI, no es muy distinto al vigente. Está por verse.
La propuesta del mayor gravamen al ICE tiene un buen propósito, pero debe evaluársela no sólo desde el punto de vista tributario.
¿Los pobres que fuman y beben y cuyos costos suben 60 por ciento, dejarán de hacerlo? Bien. ¿Pero y si compran un producto de inferior calidad o de contrabando?
Y si dejan de fumar, ¿qué hacer los agricultores que cultivan tabaco en Guayas, Los Ríos y Esmeraldas?