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AL FONDO

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"Muy a su pesar, el Presidente tendría que solicitarle al FMI un crédito para apuntalar la balanza de pagos."

En abril 24 el Ministro Coordinador de Política Económica viajó a Washington a la Asamblea del Fondo Monetario, del cual el Ecuador es miembro; acusó al FMI de prestar a los “amigos políticos” como México, Colombia y Polonia, y exhortó al organismo a flexibilizar sus créditos. México recibió USD 47 millardos, El Salvador USD 800 millones.

Lo que insinúa Diego Borja es que el FMI debe prestarle a los países miembros sin inmutarse de las acusaciones de mala práctica que algunos gobiernos le hacen. El Ecuador responsabiliza al FMI de todos sus males. Incluso en momentos de extrema bonanza prepagó la deuda, como hizo Kirchner y desalojó al FMI de la oficina que ocupaba en el edificio del Banco Central. El Fondo cerró la oficina en Quito.

Coincidentalmente en abril 27 The Washington Post publica un reportaje de su corresponsal para América de Sur, enviado desde Quito, donde se encontraba cubriendo las elecciones, titulado “Latinoamérica parece acercarse al FMI”.

El asunto es que, gústele o no al Presidente Correa, el mundo capitalista, que incluye a todos los países del orbe excepto Cuba, Corea del Norte y algún otro, organiza el flujo global de bienes y dinero a través de la OMC para comercio, el Banco Mundial y los bancos regionales (como el BID) para crédito de desarrollo, y el FMI para crédito de balanza de pagos.

Sólo el FMI nos puede prestar USD 1.200 millones o más para atender necesidades comerciales. Casi todo lo que prestan el BID o el Banco Mundial –cuyo delegado en el país fuera expulsado por el Presidente- está atado a proyectos específicos. Al país le vendría sumamente bien una suma así de fuerte para atender sus necesidades de balanza de pagos.

En el cuarto trimestre de 2008 –lo peor de la crisis empezó en septiembre- las reservas monetarias cayeron USD 2 mil millones; en el primero de este año, $1.200 millones más. Queda menos de lo que había en septiembre, y a ese paso se acabarían antes de fin de año.

Por supuesto, no se acabarán: antes la economía perderá liquidez, entraríamos en una profunda recesión, y por lo tanto caerían las importaciones.

Es precisamente esa estrechez económica, con peligro de desestabilización, lo que se requiere evitar; a más crédito, menos draconiano el ajuste que se viene.

El problema es que el FMI tiene requisitos para prestar. Ya no son los tiempos del Consenso de Washington; lo que urge hoy es atender a la iliquidez financiera mundial para evitar la caída del comercio y el retorno del proteccionismo. No habría ya un recetario de políticas públicas. Pero si ciertas condiciones, como no al proteccionismo y mejorar la calidad del gasto; quizá disminuir el subsidio generalizado a los combustibles.

El Ecuador acudiría al Fondo. Moraleja Sr. Presidente: nunca más decir “de esta agua no beberé”.

 






 

 

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