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POLÍTICA COMERCIAL

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"Las restricciones al comercio internacional adoptadas en enero deben ceder paso a una política integral."

En enero el gobierno adoptó una salvaguarda general a las importaciones, con duración de un año, elevando los aranceles para productos terminados al máximo autorizado por la OMC, retiró las ventajas otorgadas a los países latinoamericanos bajo acuerdos multi- y bilaterales, y puso cuotas de importación para ciertos bienes.

La medida no podrá mantenérsela tanto tiempo, al menos en su versión actual.

¿Por qué se adoptó la salvaguarda? Tienen tres efectos:

El más evidente, reducir el déficit comercial. El efecto inmediato debió satisfacer a las autoridades: en febrero el país importó $84 millones menos en bienes de consumo que en enero, una reducción de 27%.

Pero ese efecto positivo puede dar origen a otro negativo, si otros países contestan restringiendo sus importaciones provenientes del Ecuador.

Los primeros en reaccionar serían otros países latinoamericanos. Los industriales peruanos son los más molestos con la medida y presionan a Alan García para que tome medidas retaliatorias. Son pocos los productos no petroleros que exportamos al Perú, pero para las empresas que los producen, el mercado peruano es muy importante. Igual con Colombia.

Para evitar retaliaciones, cabría mantener el recargo arancelario pero reinstaurar la desgravación. De lo contrario, las empresas que exportan a esos países sufrirán por partida doble: la caída del mercado nacional y una depresión aún mayor de sus ventas a los mercados externos.

En segundo afecto es la sustitución de importaciones. Las autoridades se quejan que todo se importa, aún cosas que podrían fabricarse fácilmente en el país.

Ese ha sido el costo de la integración regional, y que el Ecuador no se ha preocupado por ganar competitividad. Las multinacionales ya no producen en todos los países de la región, sino en unos pocos, sobre todo Brasil, México y Colombia, y exportan a los demás.

La salvaguarda no va a revertir esta situación: nadie va a invertir bajo reglas que durarán un año. Se requerirán reglas de mayor permanencia para que algunas multinacionales opten por importar equipos y reanudar producciones que cerraron cuando el país bajó los aranceles a los países latinoamericanos.

Asimismo se requerirán reglas muy claras y explicadas para que la industria nacional, hoy orientada a las ramas en las que puede ser internacionalmente eficiente, vuelva a invertir en aquello rentable sólo bajo medidas proteccionistas.

El tercer factor es fiscal: la salvaguarda incrementa los ingresos fiscales. En la actual crisis fiscal dar marcha atrás al menos en parte es renunciar a los nuevos ingresos que se vienen percibiendo desde enero. Me sospecho que este se ha vuelto un factor importante. Lo que sería deplorable. Las medidas de comercio exterior no deben tomarse por consideraciones fiscales.


 

 






 

 

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