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SIN POLÍTICA MONETARIA
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"El gobierno recurrirá a las políticas fiscal y comercial para compensar la falta de política monetaria"
La exasperación del Presidente con la dolarización está bien documentada. Más allá de consideraciones ideológicas –nos ata al “gran Satán” como dicen nuestros flamantes aliados iraníes- están la del economista: de tres grandes herramientas para manejar la economía, la dolarización nos priva de la monetaria, quedando sólo la fiscal y la comercial. A ningún operario le gusta quedarse sin una herramienta.
Le queda al gobierno recurrir a las políticas fiscal y comercial para suplir lo que normalmente corresponde a la monetaria. Tal como a la persona que le falta una mano y tiene que hacer todo con la otra. El plan de desarrollo califica de “amputación” a la dolarización.
Para superar el impacto externo de la crisis, causado por la caída del petróleo y el fortalecimiento del dólar, el gobierno recurre a la política comercial.
Las monedas de nuestros socios latinoamericanos se han depreciado fuertemente frente al dólar; el Ecuador ha perdido competitividad frente a ellos. Con moneda propia, el gobierno hubiera devaluado. A falta de política cambiaria, el gobierno recurre a la comercial: trabas a las importaciones.
Como las monedas latinoamericanas son las que más han caído, y son los países de los que importamos bienes que también producimos, además de aplicarle una salvaguarda general a estas importaciones, se les quita a las colombianas y peruanas los beneficios de la desgravación andina.
Las medidas adoptadas distorsionan el comercio, podrán provocar retaliaciones, no son sostenibles en el largo plazo. Pero es la herramienta que queda ante la imposibilidad de devaluar.
Para superar el impacto fiscal de una crisis, la herramienta favorita de los gobiernos en los últimos 25 años del siglo XX fue ordenarle al Banco Central que emita billetes y los entregue al Ministerio de Finanzas; por eso tanta inflación y devaluación.
La dolarización le impide hacer esto al gobierno, por lo que recurre a la política fiscal, y busca endeudarse, con el IESS, BID, FLAR, CAF entre otros.
Pero si esto resulta insuficiente el gobierno podría recurrir a la colocación forzosa de deuda. Que los contratistas reciban el saldo por sus obras, con bonos. Incluso, como Argentina durante la última etapa de la convertibilidad, pagar con pagarés (los de Patagonia, “patacones”), a proveedores y asalariados.
Pago con billetes que no son billetes: en lugar de decir “vale 50 dólares” dirían “pagaré 50 dólares". Deuda y no emisión. Política fiscal y no monetaria.
El gobierno ha desmentido que tenga la intención de recurrir a esta herramienta. Pero si la falta de recursos fiscales resulta en una profunda iliquidez, y los agentes económicos piden a gritos que el gobierno haga algo, no sería de sorprenderse, que se recurra a poner a circular pagarés.