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BANCA DE INVERSIÓN

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"La Banca de inversión tiene como objetivo rentabilidad y seguridad, no el desarrollo socioeconómico."

El proyecto de ley del “Banco del Afiliado” define como objetivo del banco “prestar servicios financieros de banco de inversión”; en primer lugar entre las operaciones que podrá realizar consta “inversiones para el financiamiento a largo plazo de proyectos estratégicos… para impulsar el desarrollo socio-económico del país”.

Parecería que se está hablando de lo mismo. Pero no. Hay ambigüedad sobre lo que se va a hacer con la plata de los afiliados.

El IESS ya es un banco de inversión. Percibe el 21 por ciento de todo el costo laboral del país vía el impuesto al rol de pagos. La porción disponible a inversión tiene como objetivo buscar un rendimiento que permita mejorar las jubilaciones.

Esta función la lleva a través de una comisión técnica de inversiones. Esa comisión técnica ahora se le va a dar estatuto de “banco”, pero va a hacer lo mismo que antes, aunque quizá a un costo mayor.

Se habla que el IESS  compraría el Banco del Pacífico para que sea el banco del afiliado. Un banco de inversión es de segundo de piso, no de atención a cuentacorrentistas. Por lo que sería un contrasentido que compre al Pacífico, un importante banco comercial que atiende, entre otros clientes, a empresas activas en el comercio exterior.

Este banco deberá invertir los fondos de los afiliados en búsqueda de la combinación perfecta de rendimiento y seguridad. Más allá de la compra de bonos del Estado, que hoy amenaza con copar la posibilidad de inversión del IESS, el banco debe analizar las opciones de inversión en el mercado bursátil: acciones u obligaciones de empresas que muestren solvencia, rentabilidad, y perspectivas de crecer.

Los proyectos estratégicos de desarrollo socioeconómico no son adecuados para la banca de inversión. Estos son proyectos de alto riesgo, ilíquidos –difícil que el inversionista pueda vender las acciones- y su importancia con frecuencia radica en lo que los economistas llaman “externalidades”: ¿Qué importa si un proyecto hidroeléctrico es rentable, si contribuye al desarrollo nacional?

La venta de agua de un proyecto de trasvase e irrigación puede no generar lo suficiente para pagar el préstamo que permitió su construcción, pero es un buen proyecto si permite el desarrollo agrícola de una zona anteriormente árida. En cuyo caso se justifica la inversión del Estado. Pero no de un banco de inversión.

Parece que al Presidente le preocupa que el Estado carece de los suficientes fondos para mantener un fuerte ritmo de expansión de la infraestructura que se requiere para el desarrollo. Tiene razón en esa preocupación. Pero los fondos de inversión que maneja el IESS tienen otro objetivo. Es lo que pagan los empleadores al IESS, en lugar de entregarlo a sus trabajadores, para que gocen de una mejor jubilación.


 

 

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