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PRODUCIMOS ALIMENTOS SOBERANÍA ALIMENTARIA
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"¿Por que la preocupación con la seguridad alimentaria? Somos excedentarios y exportamos alimentos."
El Legislativo aprobó el proyecto de ley previsto en la Constitución, de soberanía alimentaria, y lo remitió al Ejecutivo.
La más importante observación que ha merecido de partes afectadas es la de los camaroneros, que estiman que la ley puede llevar a la reversión de las camaroneras que al momento no han completado todos los trámites de regularización. Si todo ese hectareaje fuera a revertir al Estado, la acuicultura se contraería de manera importante, afectando exportaciones y empleo. Buscan un veto parcial.
Confieso que no entiendo la necesidad que exista una ley de soberanía alimentaria. El Ecuador es un eficiente productor de alimentos y cultivos agrícolas, al punto que es líder mundial en banano y en cacao fino, integra el puñado de países líderes en flores, camarón y atún. Las exportaciones de palma africana están en expansión.
Las divisas que generan estas exportaciones permiten comprar todos aquellos alimentos que no producimos eficientemente, como trigo, y sobra para otro tipo de importaciones.
Se argumenta que muchos, si no todos los países, aplican alguna forma de soberanía alimentaria. Sobre todo se menciona a Japón, que protege la producción de arroz.
Japón es un país altamente desarrollado, de mano de obra cara, intensamente poblado y poca tierra susceptible para la agricultura, que protege el modo de vida de sus agricultores, que cada vez son menos, y la producción de su cultivo símbolo. Pero es un gran importador de alimentos.
Estoy de acuerdo en que:
- Se proteja la producción de papas, incluso que se asegure que se mantenga la diversidad genética, ya que la papa es originaria de este sector de los Andes (Ecuador, Perú y Bolivia) y es nuestro alimento ancestral.
- Se favorezca el cultivo de la quinua, a lo que tanto aportó la subsidiaria de investigación genética que tuvo Nestlé en los 80 en las afueras de Quito.
- El Estado invierta en investigación agrícola y pesquera, que apoye la tecnificación de los cultivos de los pequeños productores, y mejore las redes de comercialización.
Pero que se busque la autosuficiencia alimentaria, o la fragmentación de las propiedades agrícolas, no. Argentina es una potencia soyera porque se a permitido a empresas acumular grandes plantaciones entre tierra propia y alquilada.
Que en esto de “seguridad alimentaria”, como en otras cosas, sigamos la pauta de Caracas, genera suspicacia.
En Venezuela se estatizaron a las plantaciones de caña de azúcar para que las tierras se destinen a cultivos de subsistencia. Hoy se expropian arroceras acusándolas de producir arroz de óptima calidad, que no está sujeto a control de precios. La soberanía alimentaria, en Venezuela, significa la menor producción de alimentos.
La soberanía no debe significar producir menos alimentos.