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DESPUES DE LA CRISIS
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Para Amartya Sen el ordenamiento económico posterior a la crisis deberá combinar mercado y Estado."
Las bolsas de valores mundiales caen a menos de la mitad del pico alcanzado en octubre 2007. Quizá General Motors no sobreviva. Las acciones de Citigroup se cotizan al 5 por ciento de su precio un año atrás; el valor de capitalización del mercado del banco cayó a USD 5,6 mil millones.
¿Hemos tocado fondo? ¿Hasta cuándo durará la crisis?
La respuesta a la primera pregunta es un sonoro no. A la segunda, nadie sabe. Según el experto más pesimista, quien acertó que el mundo entraría en crisis, Nouriel Roubini, durará hasta fines de 2010, ya que los gobiernos no atinan a controlarla: un total de tres años. Pero podría durar más, como sucedió en Japón en los noventa, si los gobiernos siguen equivocándose.
Quizá Roubini no sea el más pesimista. El Nóbel Amartya Sen teme que el mundo podría entrar en una depresión tan profunda como la de los treinta.
Sen, economista de pensamiento de gran alcance, enfoca en cómo debe reformarse la economía a futuro (disponible en inglés: www.nybooks.com/articles/22490).
Contrario a lo que proclaman los presidentes Chávez y Correa, Sen no recurre al socialismo. Ni siquiera a un “nuevo capitalismo”; además observa que a la economía social de mercado de Alemania no le va mejor que a las economías de mercados más libres como EE.UU.
Sen se enfoca en el pensamiento de Adam Smith y Arthur Pigou, contemporáneo y rival de Maynard Keynes en Cambridge, considerado “conservador” en contraste con Keynes.
Sen destaca que para Smith, si bien la búsqueda de ganancia es fundamental para la eficiencia del mercado, el correcto funcionamiento de éste tiene un componente moral. Eso falló en la crisis actual, cuando el sistema financiero desarrolló un mecanismo de operaciones secundarias en que se torna virtualmente imposible detectar responsables. Queda escondido y sin sancionar quien hizo un préstamo hipotecario engañoso, que el prestatario no iba a poder pagar. Smith, recalca Sen, era partidario de la supervisión estatal.
Igualmente, Smith proponía la intervención del Estado en la provisión de servicios públicos, en tanto no se excluya al mercado. Sen contrasta el servicio universal de salud en Europa con el de Canadá. En Europa, puede contratarse servicios privados si uno tiene como pagárselo, y por ende es mejor que el canadiense, donde no se puede, sostiene Sen.
De Pigou, Sen destaca el concepto de psicología económica. Los líderes mundiales deben esforzarse por incidir en que se supere el actual pesimismo infeccioso. En este punto, el Presidente Obama merece una baja calificación.
Sen llega a una modesta pero poderosa conclusión: hay que tener una clara percepción del verdadero funcionamiento del mercado y de las distintas instituciones sobre todo las estatales, para alcanzar un mundo económico más decente.