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RECESIÓN

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"La economía se contrajo el trimestre anterior y se contraerá el actual: estamos en recesión."

Una economía entra en recesión cuando su actividad decae, situación que perdura por algún tiempo; no cuando hay un “resbalón” del cual se recupera inmediatamente. Para decir que hay recesión se hace seguimiento a varios indicadores: crecimiento económico, empleo, comportamiento del crédito, etc.

Para simplificar, se suele decir que una economía entra en recesión cuando decrece durante dos trimestres consecutivos. El problema con esa medición es que hay que esperar a que se tengan las cifras de esos trimestres. Por lo general se anuncia la recesión a posteriori, a lo mejor cuando ya se está saliendo de la misma.

¿Cabe aseverar que estamos en recesión? Las últimas estadísticas trimestrales disponibles son las del tercer trimestre de 2008, en que la economía creció 1,19 por ciento en relación al segundo, que a su vez creció 2,71 por ciento frente al primero.

No se han dado conocer los datos del PIB para el cuarto trimestre, pero si para todo 2008, en que crece 5,3 por ciento. Si al PIB del año le restamos el PIB de los tres primeros trimestres, tenemos el PIB del cuarto: la economía se contrajo 5,4 por ciento en relación al tercer trimestre, el peor comportamiento para un trimestre desde que se llevan estadísticas trimestrales.

Las autoridades manifiestan optimismo que el precio del petróleo, y con ello el gasto público y el medio circulante, se recuperarán el segundo semestre, y que antes, en el segundo trimestre, se frenará el deterioro; que la crisis tocará fondo en el primer trimestre.

Implícitamente, reconocen que este trimestre será el segundo consecutivo en que caerá la actividad económica.

Todo apunta a que este trimestre será peor que el anterior. El bajo precio del petróleo continúa erosionando las cuentas fiscales; el gobierno debe detener algunas obras públicas.

Los productores de bienes de exportación entran en el segundo semestre de pérdidas por falta de crédito de exportación, baja de la demanda del mercado, pérdida de competitividad porque los competidores devaluaron.

La caída de las exportaciones implica un agudo déficit comercial; ante la falta de crédito externo compensatorio, hay salida neta de dólares de la economía. Se seca el medio circulante, cae la demanda interna, y con ello la demanda de productos importados.

Pero recesión no significa colapso. Hay que sobrellevar el decaimiento de la actividad económica.

El dilema del gobierno es que mientras debe restringir el gasto para no quedarse sin dinero, y reducir las importaciones, quiere estimular el crecimiento económico y preservar el poder de compra de la población de menores recursos.

A la postre el gobierno deberá aceptar el mal menor, y resignarse a que habrá una fuerte recesión con reducción del poder adquisitivo. Salvo que la economía mundial salga de la crisis antes de lo previsible.


 

 






 

 

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