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PERDIMOS EL TREN
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Quien lee titulares cree que el Presidente de la República ganó la batalla política por la Ley Minera. Todo lo contrario."
El presidente Correa, dispuesto a abrir el país a la gran minería, envío al Congresillo un proyecto de ley; este lo aprobó y en cualquier momento el presidente o bien le pone el ejecútese, o lo devuelve al “Congresillo” con veto parcial.
Los activistas antiminería han tomado medidas de hecho, pero el Gobierno Nacional las ha reprimido con moderación; los heridos los ha puesto la Policía.
De esta manera se ha podido evidenciar que si bien los opuestos a la minería tienen capacidad de movilización, son pocos. ¿Triunfo del ejecutivo? No tan rápido. Vamos para atrás.
Los Andes son muy ricos en yacimientos metálicos, y todos menos el Ecuador las han desarrollado. Para Bolivia es el más importante. Para Chile el cobre es su principal exportación. Sustenta la bonanza que vive el Perú. El Ecuador es una excepción. Pero el panorama cambió cuando los satélites permitieron detectar la geología bajo la capa vegetal; el presidente Noboa y su ministro Pablo Terán impulsaron una ley que permitió la apertura. La exploración se inició, y a poco los precios de los metales se dispararon, elevando el valor de los yacimientos descubiertos a la misma orden de magnitud que los petroleros.
Para entonces, el débil gobierno de Palacio, consciente de que los activistas estuvieron detrás de la caída de Gutiérrez, a la primera acción de estos contra una minera, paralizó la actividad.
Luego sube Correa, cuya estructura política la conforman las agrupaciones radicales.
Correa no está dispuesto a sacrificar los ingentes ingresos mineros potenciales, y eso causa fricción con sus seguidores. Sus asambleistas aprueban un mandato antiminería, con el que esta industria pasa al Congelador. Luego redactan una nueva constitución en la cual la naturaleza es la suprema deidad, y la minería una profanación.
Ahora el Presidente de la Republica envía al `Congresillo´ cuyos integrantes como asambleistas aprobaron el mandato antiminas un proyecto que permita la minería. Ese proyecto de ley ya de suyo es duro para las mineras, Menos atractivo que las leyes vigentes en Perú y Colombia.
Los `congresillistas´, debatiéndose entre su devoción de la Pacha Mama y e pedido del Jefe, tranzan: aprueban el proyecto enviado por el ejecutivo, pero introduciendo reformas para hacerlo mas hostil a la inversión empresarial.
En todos estos más de dos años de congelamiento de la minería, los precios se proyectan al infinito y luego se estrellan. El mercado financiero internacional colapsa, tornando difícil para las mineras conseguir financiamiento de tal alto riesgo.
El Presidente tendrá su ley, los activistas se sentirán derrotados, pero a la fiesta de apertura minera pocos vendrán: quizá las dos o tres con yacimientos listos para la explotación. Los activistas habrán logrado hacer abortar al `boom´ minero.