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RESTRINGEN IMPORTACIÓN
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"Las restricciones a las importaciones ayudan en el corto plazo, pero son negativas en el mediano."
El gobierno impone restricciones a las importaciones. El ministro Diego Borja, presidente del Comexi, advierte que de lo contrario se cae la dolarización.
Bajo dolarización, el ajuste a un déficit de balanza de pagos no viene por devaluación sino por la salida del dinero de la economía, causando una depresión. Ante la falta de moneda circulante (porque no se puede emitir), la población terminaría pidiéndole al gobierno que haga algo. Y vendría un peligroso proceso de desdolarización.
El gobierno está plenamente consciente del peligro de una desdolarización en desconfianza; le creemos cuando dice que busca fortalecer la dolarización. Pero en el corto plazo. Una vez terminado el proceso electoral, superada la crisis, restablecida la confianza y reconstruidas las reservas monetarias, el gobierno buscaría una salida ordenada.
La caída de las exportaciones privadas y del precio del petróleo podrían llevar a una desdolarización desordenada. Sería prudente que el Banco Central estudie la conversión a un sistema bimonetario. Se lo acaba de desmentir, quizá para que el público no se confunda y crea, como sostenían versiones que circulaban el mes pasado, que inmediatamente después de las elecciones el gobierno decretaría la desdolarización.
Hoy el principal peligro es el desequilibrio de balanza de pagos, de ahí que se tomen medidas administrativas para restringir las importaciones.
Esto puede ayudar si el dólar reversa la subida que tuvo a raíz del colapso financiero de septiembre, y en los meses que los productos latinoamericanos que compiten con los nuestros en el mercado local están muy baratos, se logra impedir que reemplacen en las perchas a los nacionales.
Las medidas restrictivas no pueden durar mucho, porque distorsionan los mercados. Comenzará a haber escasez, como en Cuba o en los países del entonces bloque soviético. Las trabas impiden que haya una fluidez en el abastecimiento. Pueden faltar, por ejemplo, bujías para los vehículos, y los autos comiencen a funcionar mal y pararse. O faltan algunas medicinas, y tendremos los ecuatorianos a viajar a Bogotá o Panamá para adquirirlas en caso de emergencia.
La demanda no satisfecha de los productos restringidos elevará los precios, e inevitablemente recrudecerá el contrabando. El comercio formal cederá espacio al informal.
La restricción es a bienes de consumo, no insumos. Pero luego de 25 años de apertura, la industria nacional que vivía protegida quebró o se reconvirtió, y ninguna industria va a iniciar producción de algo para lo que no tiene ventaja competitiva, esperanzada en que la protección dure una década, como en los 70.
Si la crisis no se supera en tres o cuatro meses, habrá que buscar medidas alternativas, pero no se podrá seguir represado el comercio.