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CHUCHAQUI
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"No hay medidas fáciles para superar el déficit comercial. Se contraería el medio circulante."
De nochebuena a lunes 5 de enero se sucedieron cenas familiares, eventos institucionales, farras de fin de año. Es hora de despertar y sacudir el chuchaqui: se acabó la fiesta. Se inicia un durísimo año que nos hará extrañar 2008, año de alto precio del petróleo e ingresos fiscales record, si bien no tan prósperos como los 70, por el clima adverso al capital privado.
Los dólares esfuman; amenaza la desmonetización: por la recesión internacional caen las remesas, disminuyen las exportaciones privadas, bajón del petróleo. Los capitales se refugian en bonos del Tesoro de los EE.UU.
A la mayor parte de países latinoamericanos la crisis internacional causó una inmediata caída de sus monedas: todo lo importado cuesta mas, y la balanza de comercio en bienes y servicios (la cuenta corriente) busca equilibrio.
Nosotros no podemos devaluar: lo importado no se encarece, y la hemorragia sigue. El gobierno busca contener las importaciones poniendo trabas. Pero como la demanda existe, se impondrá: los bienes ingresaran vía contrabando, y la tentación en Aduanas será mayor ya que los bienes importados subirán de precio y los mayoristas estarán dispuestos a compartir ese mayor margen con los funcionarios que miren para otro lado.
Otra herramienta para contrarrestar el déficit de cuenta corriente es con el ingreso de capitales: tanto inversión privada como endeudamiento. Argentina lo hizo durante muchos años para mantener la convertibilidad. El prestamista por excelencia para problemas de balanza de pagos es el Fondo Monetario. Pero estamos peleados con el FMI, que incluso cerró su oficina en Quito.
Hemos declarado ilegítimos los préstamos de apoyo a la reforma estructural que concedieron el BID y el Banco Mundial, así como un préstamo del gobierno brasileño, y declarada la moratoria con los acreedores privados. Eso cierra las puertas de todos nuestros prestamistas importantes salvo la CAF, a quien se le acaban de encarecer las fuentes de crédito por tener tanta exposición al Ecuador, país que se declaró moroso.
El clima para la inversión privada es también negativo: muchas empresas con planes de expansión los han pospuesto o llevado a otros países.
Lo que terminará equilibrando la balanza de pagos es la caída de la demanda interna, por falta de medios de pago (porque la plata se va en las importaciones). La decisión del gobierno, de combatir la desaceleración económica con mayor gasto, acelerará ese proceso.
Primero se irá la plata del gobierno, después los fondos del IESS, los ahorros de municipios y otros organismos del Estado; se vislumbra la captación de los depósitos de la banca en el central, vía Cetes. Con la esperanza que antes que se vaya todo eso, se haya recuperado el petróleo.
De no ser así, el problema pasará a mayores.