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DÓLAR FUERTE

Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO

"El colapso de las monedas latinoamericanas y el euro son una amenaza a la producción nacional."

El desmoronamiento del sistema financiero internacional asustó a los inversionistas quienes prefiriendo seguridad a rentabilidad, liquidaron sus inversiones y compraron bonos del Tesoro de los Estados Unidos.

Una consecuencia fue el colapso de las bolsas de valores.

Otra, que las economías abiertas al capital financiero sufrieron una fuga de capitales. El euro, en sostenida subida desde 2002, entró en caída libre y perdió el 20 por ciento de su valor desde mediados de julio, cuando las monedas y petróleo comenzaron a rodar cuesta abajo.

En Latinoamérica los bancos centrales intervinieron para impedir el colapso de sus monedas.

En el Ecuador la dolarización nos blindó. No tener moneda propia nos protege de la traumática experiencia de sufrir una devaluación y el consiguiente deterioro del poder adquisitivo.

Pero la dolarización presenta otro peligro. Al caer las monedas latinoamericanas el precio de los bienes que producen nuestros vecinos podrán ingresar al mercado nacional con precios más bajos y desplazar a los bienes de producción nacional.

La Unión Industrial Argentina, preocupada por la depreciación de las monedas de los vecinos, envió un urgente comunicado a las autoridades pidiendo que se tomen medidas correctivas, las que no especifica.

Los argentinos tienen malos recuerdos de lo que sucedió a principios de la década: Brasil, que controlaba la inflación vía tipo de cambio estable, debió devaluar bruscamente. Los productos brasileños inundaron el mercado argentino, inflingiendo la estocada final a la convertibilidad, crisis cuyo recuerdo todavía produce escalofríos a orillas del Río de la Plata.

Desde mediados de julio el real brasileño se ha devaluado 48 por ciento y el peso chileno 26 por ciento, igual que el peso colombiano, aunque en Buenos Aires esto último no preocupa.

En cambio el peso argentino sólo se ha devaluado 8 por ciento.

Al tener el dólar, el Ecuador ha devaluado cero. Estamos en mayor riego que Argentina.

Durante todos estos años de dolarización los gobiernos han pasado a la población la totalidad del beneficio obtenido por la debilidad del dólar. En enero se elevó el salario mínimo 17 por ciento, y acaba de elevarse 10 por ciento adicional para el sector formal de la economía, vía las comisiones sectoriales. Se anuncia una nueva alza de USD 30 para enero.

Estas medidas se justifican en tanto y en cuanto el país estuviese ganando competitividad, o si se pensase que la debilidad del dólar iba a durar indefinidamente.

Hoy, trepa el dólar, y nosotros estamos con una inflación del 10 por ciento.

¿Qué hacer?

No cabe hacer recomendaciones. El gobierno estima tiene el monopolio del conocimiento económico. Así que esperemos, a ver con qué solución inédita capea la situación.



 






 

 

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