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PUNGURAYACU
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"El desarrollo del campo Pungurayacu calza con las necesidades del gobierno de mayores ingresos."
El gobierno aprieta a fondo el acelerador del gasto público. Las cifras oficiales revelan que en el primer semestre el gasto presupuestario creció en USD 2 285 millones en relación al primer semestre de 2007, un incremento del 72 por ciento. Se siguen anunciando nuevos programas de gasto.
Esta tónica contagió a los asambleístas.
El proyecto de Constitución corresponde al de un país inmensamente rico, sin preocupaciones por generación de riqueza, que ofrece a sus ciudadanos servicios ilimitados. El Estado incluso “garantizará a toda persona que sufra de enfermedades catastróficas o de alta complejidad el derecho a la atención especializada y gratuita en todos los niveles, de manera oportuna y preferente” (art. 50).
Todo eso requiere crecientes ingresos fiscales. El Presidente ha diseñado una gran estrategia de tres aristas:
- Impulsar la gran minería, para lo cual ha estado dispuesto a contrariar a su coidearios ecologistas. Si gana el “Sí” en el referéndum, enviará a la Asamblea un proyecto de ley para tornar viable los nuevos contratos mineros.
- Llegar a un entendimiento con las compañías petroleras privadas; está consciente que Petroecuador no puede abarcar más de lo que tiene.
- El crudo sintético. La tercera sorpresiva pieza en este tablero es la propuesta de la compañía canadiense Ivanhoe, poseedora de una tecnología experimental pero lista para su aplicación comercial, para hacer crudo sintético del petróleo ultrapasado del campo Pungurayacu.
El gobierno la acogió con entusiasmo. Las conversaciones avanzan tan rápidamente que El Comercio tituló su primicia sobre el tema en la edición de agosto 4 “El contrato de Ivanhoe tiene vía libre”.
Las acciones de Ivanhoe subieron; el 19 de agosto la empresa informó que si bien había negociaciones adelantadas, aún no había firmado ningún acuerdo.
Para obviar licitación, el gobierno recurrirá a la figura de contratos para servicios específicos, cuyos procedimientos se simplificaron mediante decreto ejecutivo 652 de octubre 7.
Ivanhoe correrá con el riesgo minero. Instalará unidades que permiten sacar el crudo y destinarlo. Tal es el tamaño de Pungurayacu, que la empresa confía en alcanzar al menos 120 mil barriles diarios de un destilado lo suficientemente liviano como para poder ser transportados por el SOTE. Plantea recibir un pago fijo de $37 por barril indexado a los costos de la industria petrolera, que cubriría costos y utilidades.
Los resultados se verán cuatro años a partir de la concesión de la licencia ambiental.
Un atractivo adicional es que el crudo sintético no está sujeto a los topes de producción de la OPEP.
La viabilidad del gobierno de Correa depende de que el petróleo, oro, cobre y crudo sintético le permitan mantener el tren de gasto e inversión pública.