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¿SÍNTESIS?
Por WALTER SPURRIER BAQUERIZO
"El Presidente se muestra dispuesto al diálogo con opositores calificados sobre el modelo económico."
En una reciente entrevista radial, el Presidente de la República aseveró que “hoy hay una crisis de pensamiento en la derecha en general en toda América Latina... está pasando una crisis similar a la que pasó la izquierda latinoamericana, y ecuatoriana en particular, a inicios de los 90, después de la caída del Muro de Berlín”.
Hay una dosis de verdad en lo que dice el Presidente, pero no es exacto: la crisis en el pensamiento marxista de América Latina es distinta a la del liberal.
Lo que los marxistas llaman “socialismo real”, ha fracasado rotundamente y sólo subsiste en pequeños países estancados: Cuba y Corea del Norte.
Con el sostenido desarrollo de los denominados “tigres asiáticos” en los 70, entre ellos Taiwán, Deng, el sucesor de Mao, procedió a reformar la economía china y abrirla a la iniciativa privada.
El éxito de la experiencia china a su vez motivó a fines de los 80 al líder de la nueva generación de líderes soviéticos a abandonar el socialismo de Estado. Las dos alas de la izquierda marxista latinoamericana, moscovita y pequinesa, quedaron huérfanas con su “utopía desarmada”, como la denominó el politólogo mexicano Jorge Castañeda (1993).
La que el Presidente denomina “crisis de la derecha” no es un fracaso. La propuesta liberal triunfa en el Asia. Corea golpea con insistencia las puertas la OCDE, el club de países desarrollados, para que la dejen entrar.
Europa Oriental adoptó la economía de mercado, y recorta distancias con Europa Occidental.
Aunque aún es temprano para dar un diagnóstico definitivo, ya que Perú, Colombia y Brasil se han sumado a Chile en la senda de la economía de mercado, es cierto que los resultados de las reformas en América Latina son mediocres.
No es esta breve nota el lugar para discutir si los resultados poco halagadores del desempeño económico se debieron a que la reforma fue impulsada desde el exterior, el denominado “consenso de Washington”, y no endógena; si por malas instituciones o motivos culturales.
La “nueva izquierda” latinoamericana, donde se encasilla el Presidente, hasta ahora no tiene una propuesta ideológica clara. ¿Qué es el socialismo del siglo XXI? La política económica en Venezuela y Ecuador consiste en destinar a subsidios y programas sociales los ingresos petroleros extraordinarios: pan para hoy, hambre para mañana.
El Presidente Correa completó su pensamiento manifestándose dispuesto a dialogar con quienes no comparten sus propuestas: “si permiten ese intercambio, esa tesis, antítesis, para sacar una síntesis superior a las dos anteriores”.
Quizás por allí habría una vía, juntando la necesidad de permitir la creatividad privada que libera la economía de mercado, con la preferencia nacional por el protagonismo del Estado.