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ACTITUD MOTIVADORA
Por: MELISA SPURRIER
Los padres y madres pueden colaborar de varias formas con las escuelas y colegios de sus hijos. Por ej. revisando el diario escolar, asistiendo a reuniones con los tutores o preceptores y apoyando los eventos organizados por la institución.
Sin embargo, estudios han identificado que el apoyo más beneficioso ocurre cuando estos se involucran activamente desde el hogar, en las actividades conducentes al aprendizaje de sus hijas (os). Es decir, al apoyarlos con los deberes y en el uso de materiales, establecerles rutinas de estudio y reforzarles la importancia del mismo.
Los padres pueden apoyar a sus hijos con sus tareas, promoviendo a que lean las instrucciones, creando un espacio de reflexión y haciendo preguntas provocadoras.
Además, deben observar cuánto tardan sus hijos en el desarrollo de tareas, para determinar cuánto apoyo necesitan. Si un padre percibe que su hijo (a) necesita más apoyo de lo normal, podría llevarlo a hacer un diagnóstico. La detección temprana de problemas de aprendizaje permite a muchos alumnos adquirir destrezas que le facilitarán su educación secundaria y superior. Mientras más temprano el diagnóstico y su tratamiento respectivo, mejor.
En cuanto al uso de materiales, pueden reforzar el uso correcto del lápiz, la tijera etc., lo que facilitará su desarrollo de destrezas manuales. Las rutinas son necesarias también: el niño y el joven deben tener cierto horario para estudiar, otro para preparar los materiales del día siguiente y otro para divertirse. El reforzar estas rutinas contribuye a que el estudio se transforme en un hábito.
Finalmente, los padres deben darse tiempo para analizar las preguntas de sus hijos y mostrarse interesados por su aprendizaje. Esta actitud les da el mensaje implícito que lo que aprenden es importante, y !A quién no motiva sentir que lo que hacemos es valorado por quienes más queremos!