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ALIADA O ENEMIGA
Por MELISA SPURRIER
En los medios, uno de los debates centrales es de la Evaluación Docente. En este artículo no voy a abordar el conflicto UNE-Ministerio de Educación, sino el “miedo” y el aterrador efecto que en general produce la evaluación.
Me pongo a pensar en los alumnos, muchos niños aún, quienes son evaluados constantemente. Todos los maestros fueron en su momento estudiantes y asumo que muchos vinieron la evaluación como un castigo, como un momento para evidenciar falencias con consecuencias que iban desde un rojo en la libreta hasta una pérdida de año.
Esto nos lleva como docentes a replantearnos el rol de la evolución en el aula y hacernos dos preguntas. ¿Estamos utilizando la evaluación como medio de aprendizaje o simplemente para poner una nota? Y ¿si queremos hacer de la evaluación un medio para nuestros alumnos aprendan, qué debemos hacer? Una de las medidas sería informar a los alumnos no solo qué parte de su trabajo está incorrecto, sino el porqué está incorrecto, dando sugerencias de mejora. Solo así, ellos podrán tomar acciones para zurcir sus fallas y mejorar su producción como resultado de la retroalimentación.
Como docentes, utilicemos la evaluación como un medio de aprendizaje y no sólo como vía para aprobar o reprobar. El hacerlo hará que los alumnos aprendan más, lo que les dará mayor seguridad sobre sus conocimientos y destrezas. La evaluación se convertirá en una aliada de su aprendizaje, y dejará de ser temida enemiga.