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RETROALIMENTAR
Por MELISA SPURRIER
En una más de una ocasión hemos utilizado frases como: “esto está mal”,”la próxima vez hazlo mejor”, con el fin de corregir o llamar la atención a alguien cuya labor no cumplió nuestras expectativas. Sin embargo, no nos tomamos el tiempo para retroalimentar: reconocer lo positivo de una acción, identificar los errores y proporcionar recomendaciones específicas para corregirlos.
Como consecuencia, si no retroalimentamos, es probable que la persona continúe equivocándose y no aprenda. Por ejemplo, en la escuela, si una maestra le dice a un niño “mejora este trabajo” pero no le indica qué aspectos están incorrectos ni le da sugerencias para corregirlos, este niño va a repetir los errores, no aprenderá. Lo mismo sucede en otros ámbitos.
Un supervisor que no le indica a sus supervisados qué espera de ellos y les señala sus errores sin proporcionarles alternativas de mejora, no está cumpliendo con su rol a cabalidad.
Existen tres claves para retroalimentar: resaltar lo que se ha hecho bien, señalar lo que está incorrecto y proporcionar sugerencias precisas para mejorar el trabajo. Si uno ha hecho un esfuerzo, es desagradable recibir solo críticas y que no le reconozcan aquello que ha hecho bien. Y aún peor, es desconcertante recibir una crítica negativa y no saber qué hacer para salir del hoyo.
Los seres humanos aprendemos de nuestros errores, y estamos motivados a aprender siempre y cuando se reconozca nuestro esfuerzo, tengamos oportunidades para mejorar y recibamos pautas claras para lograrlo.