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CAER Y LEVANTARSE
Por MELISA SPURRIER
El hombre yerra mientras busca algo”, (Goethe). El aprendizaje contempla la búsqueda de respuestas; en este proceso es inevitable errar. Ante la falla, hay tres posibles reacciones.
Una sería deprimirnos y desistir. Otra sería ignorar el error, hacer como si no existiese y continuar, lo que según Silvio Pellico, poeta italiano, indica debilidad: “Cuando halláis cometido un error, no mintáis para negarlo.
La mentira es una torpe debilidad. Acepta que te has equivocado, en ello hay magnanimidad”.
Finalmente, una tercera reacción seria, aparte de reconocer el error, analizarlo, corregirlo y seguir caminando sobre una base más certera.
Como dice Saturnino de la Torre, doctor en filosofía, “El error por sí mismo no conduce a nada si no va seguido de una reflexión sobre él mismo para develar la verdad”. Los errores son inevitables cuando tratamos de aprender algo nuevo.
Lamentablemente, en el mundo actual se nos indica que es malo fallar. Por ello, muchas veces tenemos sugerir ideas por miedo a equivocarnos.
En la escuela, un error equivale un rojo en la libreta, en una reunión, a una burla. Si las escuelas quieren que sus alumnos aprendan de sus errores, deben primero cortar las risas burlonas de parte retroalimentación. No es suficiente decirle ¡está mal! Y darle la respuesta correcta; hay que proporcionarle las herramientas para que aprenda a llegar a ella.
Aprendemos a caminar cayéndonos, aprendiendo de los tropiezos y volviéndonos a levantar. Solo así podemos aprender de cada situación y ubicarnos responsablemente ante la vida.