Para acceder a Análisis Semanal, ingrese su usuario y clave.
Si no tiene una clave suscríbase ahora.
¿Olvidó su clave? Haga click aquí.

LO QUE SE HEREDA
Por MELISA SPURRIER
Nacemos y nos hacemos. Heredamos características físicas de nuestros antepasados, así como desde muy temprana edad aprendemos sus costumbres, creencias y expectativas.
A lo largo de la vida moldeamos esta herencia, reforzamos ciertos rasgos y limamos o recortamos otros.
Reforzamos aquellos que nos agradan y pretendemos modificar los otros. Aquellas personas descontentas con su cuerpo, se inscriben en un gimnasio o se someten a una costosa cirugía estética.
La parte psicológica también requiere modificaciones. Esto sí, requiere más trabajo y tiempo que los cambios físicos. El bisturí puede multiplicar el tamaño del busto rápidamente, pero no el grado de autoestima de una persona. También puede disminuir el tamaño de una nariz, pero no reducir la ansiedad a largo plazo.
Por ello, quien se siente descontento debe analizar qué es lo quiere cambiar y hacer algo al respecto. Si el motivo es físico, hacer arreglos a ese nivel, pero si a pesar de estos cambios sigue sufriendo, debe buscar soluciones más profundas.
Lamentablemente, muchas personas tienden a querer resultados inmediatos y aspiran mejorar su autoestima a punta de cambios de look. Modificar las ideas irracionales y las emociones dañinas requiere de paciencia. Además requiere de valentía para hurgar entre las telarañas de la mente y enfrentar los temores más ocultos.
Se necesita constancia para no dejarse derribar por la costumbre y de humildad para aceptarse a sí mismo con virtudes y falencias. Solo si estamos satisfechos en el campo emocional nos sentiremos realmente bien.