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ATRAÍDOS POR EL SABER
Por MELISA SPURRIER
Escribo este artículo después de dar una charla sobre orientación y aplicación a universidades nacionales y extranjeras en un colegio, en la que perdí mi voz, luego contestar múltiples preguntas realizadas por veinte estudiantes. Sin embargo, estoy contenta; he logrado captar la atención de jóvenes de 16 y 17 años, que se quedaron después de clases para escucharme. Esta experiencia desafía la creencia generalizada de que todos los jóvenes son despreocupados y sólo se interesan por aspectos superficiales. Estos alumnos no pararon de hacer preguntas y de participar.
La conferencia se transformó en un dialogo y se extendió más del tiempo previsto. El tema de la selección de carrera y universidad les atrae porque responde a sus inquietudes y les proporciona respuestas prácticas para su futuro cercano.
Entonces, si queremos atraer la atención de los estudiantes e involucrados en las clases de matemáticas, lengua o historia, debemos hacer justamente eso: relacionar las materias con sus vidas, con tópicos que le hagan sentido, les permitan aclarar ciertas inquietudes y sean aplicables en su vida actual. Si este no es el caso, pocos serán los jóvenes atraídos hacia el estudio. Intentar incentivar a un joven diciéndole que la materia que está estudiando le será útil en tres años, no tendrá mucho éxito.
Es como si una madre le dijera a su hijo, para que visite a una tía abuela, “cuando tengas esa edad te va a gustar que te visiten”, en lugar de decirle, “¿cómo te sientes cuando tus amigos te visitan?” El adaptar los contenidos a las vivencias actuales de los estudiantes e incentivar su participación activa al tratar el tema, es un desafío que requiere de gran esfuerzo, pero cuyos resultados son positivos y producen gran satisfacción.