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INTERESES Y ELECCIONES
Por MELISA SPURRIER
Hace unos meses leí un estudio sobre jóvenes argentinos y la elección de carrera dirigido por Claudia Messing, orientadora vocacional, en base a 158 entrevistas con jóvenes entre 17 y 29 años de clase media de este país. Los resultados fueron los siguientes: el 70 por ciento de los jóvenes manifestó apatía y desinterés hacia la elección de carrera, el 68 por ciento expresó intereses vocacionales poco consistentes, y un mismo número dijo tener “fobia” de aprender. Además, el 56 por ciento presentó dificultades de aprendizaje y el 43 por ciento había abandonado sus estudios.
¿A que se debe esto? La autora lo atribuye a que en la sociedad actual los jóvenes carecen de progenitores que pongan ciertos límites.
Argumenta que en muchos hogares no hay diferenciación de roles entre padres e hijos e incluso en algunos, los hijos son los que mandan, “Si no puedo respetar, valorizar y jerarquizar a mis padres tampoco puedo respetar valorizar, ni jerarquizar mis propios intereses vocacionales”. Esto no quiere que los adultos decidan lo que sus hijos deben estudiar, sino más bien que promuevan la comunicación familiar para que exista un espacio donde se expresar sus intereses y aclarar sus dudas. Messing concluye que con mayor contacto comunicativo y expresión de afectos, los jóvenes logran reconectarse con sí mismos y percibir mejor sus intereses vocacionales. Eso sí, el análisis sobre estos intereses tiene un límite y a pesar de lo difícil que resulte, habrá que finalmente elegir una carrera.