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¿A DONDE ESTA LA PLATA?
Por Melissa Spurrier
En estos momentos, algunas empresas están entregando utilidades a sus empleados, mientras otras, se preparan para pagar el décimo cuarto sueldo. Ante esto, es importante que reflexionemos ¿qué vamos a hacer con ese dinero? Antes de gastarlo compulsivamente, pensemos un poco, establezcamos prioridades y ahorremos. Incluyo algunas sugerencias:
Si no tienes la plata, no hagas caso a las “buenas ofertas.” $300 dólares puede ser un buen precio para comprar un pasaje a España que puede costar $1000. Pero si no te sobra esa cantidad de dinero, no compres solo para aprovechar la oferta. Es una mala decisión gastar tu dinero en una “buena oferta” que no puedes pagar.
Antes de comprar piensa, ¿lo necesito? Imagina que encuentras dicho pasaje en oferta y lo puedes pagar. ¿Acaso eso significa que debas comprarlo? Si ir a España es una necesidad, cómpralo, de lo contrario, renuncia a la oferta, pues el destino puede tener mejores planes para ese dinero.
Comprende la diferencia entre gastar dinero y ahorrar dinero. Ahorrar significa guardar dinero para utilizarlo en una futura ocasión. Puede utilizarse para pagar necesidades urgentes que puedan presentarse luego. Recuerda que el dinero que abandona tu billetera, ya no está a tu disposición. Como diría Alcon, autor del artículo Guía Práctica para controlar gastos: Si dices que te ahorraste $700 en un producto, enséñame dónde están esos $700. Ya no existen. Continúa ‘ahorrando’ así, y ¡terminarás en la quiebra!
Identifica los costos a largo plazo, no solo a corto plazo. Cuando la oferta te dice “ganarás un perro si compras tal objeto”, calcula los costos a largo plazo. Recuerda que el perro te requerirá hacer un cerramiento, comprarle comida, pagar a un veterinario para que le ponga las vacunas y cure sus enfermedades, entre otras cosas. ¿Puedes pagarlas? El estimar los costos anticipadamente te demostrará que ciertas ofertas o compras pueden resultar más costosas de lo que parecen.
Comprende y no te dejes influenciar ciegamente por la publicidad. Gastar responsablemente implica decir “si” a las necesidades reales y ‘no’ a la mayoría de ‘necesidades creadas’. Personas estudian años de universidad para vendernos cosas que no necesitamos. La publicidad nos dice ‘no te divertirás, si no tomas X cerveza’, o ‘podrás ser bella, solo si usas tal crema.
Recuerda que los gastos en pequeñas cosas se van sumando. El costo de un cafecito por aquí, un pastelito por acá se va acumulando hasta llegar a sumar cientos de dólares, que pueden ser utilizados en cosas que realmente necesitamos o necesitaremos en el futuro.
Finalmente, desarrolla un presupuesto. Determina tus costos y gastos mensuales y cúmplelo. En los gastos incluye un porcentaje para ciertos gustitos. Utiliza otro para ahorrar, al menos el de la hamburguesa de los viernes. De lo contrario, ¿cómo vas a pagar una inesperada enfermedad o accidente? ¿En dónde vas a encontrar la plata?
Fuente consultada: Alcon: Guía Práctica para controlar gastos.